30

363 Words

Sin que yo quisiera, y muy a mi pesar, los días pasaban rápido. Lo único bueno era que Castiel había dejado de visitarme tan seguido a la escuela. Según había entendido, era porque la universidad lo tenía atareado, la universidad y su familia. La verdad me daba exactamente igual la vida privada de Castiel, aunque dentro de unos días también sería mi vida privada y estaría viviendo con su manda. Sólo el imaginarme conviviendo con esas bestias salvajes e irracionales me causaba escalofríos. Fue entonces cuando empecé a apreciar a mi manada. En las noches, cuando salíamos a estirar las patas, trataban de pasar el mayor tiempo posible conmigo; y, a pesar de que prefería estar solo hundiéndome en mi propia desgracia, agradecía su gesto de camaradería. Mamá había adquirido un humor espeluznante

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD