Acurrucado contra el costado de su pareja, Maison soltó un sonidito de disgusto al sentir que Theron se alejaba de él, dejando de cubrirle con su cuerpo y de proporcionarle su agradable calor corporal lleno de su aroma, el cual era una mezcla de su propia fragancia natural, sudor y sexo. Quejándose, intentó aferrarse al cuerpo de su pareja, pero sus extremidades se sentían tan pesadas ante el arduo ejercicio y otras estaban tan sentidas, que solo logró empujar su rostro más cerca y emitir un ruidito miserable. La risa de Theron llenó la habitación ante ello y observó enternecidamente a Maison, quien era en ese momento más sueño que persona. —Solo voy al baño, Sonrisitas, aún no te dejaré —prometió. Sintiendo un beso en sus mejillas y luego en su frente, Maison dejó ir a su pareja y man

