MARKUS Volví a sentir ese sentimiento que me había jurado enterrar y no volver a sentir jamás, me jure no sentir amor por alguna mujer; solo sentiría deseo y atracción carnal por alguien, pero haberme acostado con Gabriela había sido lo más precioso que pude vivir. Ella era demasiado, en todos los sentidos. Era hermosa e inteligente, no solo era un cuerpo bonito, tenía una mente brillante y eso me cautivaba aún más. El haber podido sentirla por completo me hacía el hombre más dichoso del universo, aun no comprendía qué es lo que pudo haber visto en mí. Un idiota que se tiraba todo lo que se movía, pero que no sentía, que no amaba. Con esos pensamientos extendí mi brazo tratando de buscar su cuerpo, pero nada. Abrí los ojos de golpe, y solté un gruñido al notar que el lado izquierdo de

