CAPÍTULO 39

1398 Words

MARKUS A decir verdad, no me tomó mucho tiempo encontrarlo, así que cuando me desvié del tráfico de Boston y nos adentramos en una de las calles más lujosas vi como poco a poco la sorpresa y curiosidad se iba intensificando en el rostro de Gabriela. Casi al final de la calle, había una pequeña mansión, pintada de color amarillo bajito. Era de dos pisos, pequeño por fuera, pero muy espacioso por dentro, tenía arboles en la entrada, hice clic en el pequeño control que abrían las puertas y estacioné frente al porche. Mientras Gabriela había salido, yo estaba por aquí, le había encargado a Emma una sola cosa: una mansión, no tan ostentosa, cálida, pero que incluya todo lo necesario. No tardó en traerme aquí y quedé fascinado. Los ambientes, la inmensa piscina que ya enseñaré a Gabriela,

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD