El jueves llegó, la fiesta estaba armada y todos estaban invitados. Los Amos que decidieron permanecer asistirían, los sumisos también, y las inferiores y Superiores de La Rossé buscaban qué usar para fascinar a todos los presentes puesto que el disfraz era libre y todo lo que desearan usar era bien visto. -Debo admitirlo, Micaela, te luciste- dijo Lili sonriendole a la hija de la Presidenta- ¿Qué es lo que buscas con todo esto? Ella puso su cara más inocente. -¿De qué hablas? Es obvio que busco animar el lugar luego de tanta toxicidad- Lili se rió con malicia. -No me quieras ver la cara de tonta, niña,- hizo un gesto con las uñas esculpidas- Sé que tienes algo entre manos- ella arqueó una ceja- ¿Esto es por Xandría, no? -¿Qué?¿Por qué lo preguntas?- dijo a la defensiva delatandose.

