POV: Henry Me desperté con la sensación de que alguien me golpeaba el cráneo con un martillo de acero. El mareo seguía ahí, un recordatorio constante de mi propia vulnerabilidad, pero lo que realmente me quemaba por dentro era la imagen de la noche anterior, Jeanne. El sabor de su piel, sus confesiones arrancadas por la droga y esa conexión eléctrica que nos había unido más que cualquier documento oficial. La observé mientras se terminaba de ajustar el traje de montar. Era de un azul eléctrico tan intenso que parecía un desafío directo a la sobriedad aburrida de Versalles. La deseaba, la deseaba con una intensidad que rozaba lo patológico. Cada vez que su falda rozaba mis botas, sentía una descarga de adrenalina que no tenía nada que ver con la política. Había algo en ella que me

