Pensé tantas veces en este momento, pensé que sería maravilloso, pero jamás imagine que sería tan cansado...
- Mis pies me duelen tengo 3 días buscando trabajo, no puedo creer que en ningún lado acepten a una licenciada sin experiencia, ¡esto es increíble!, primero no me aceptaban porque no tenía el título, ¿Y ahora?, pero solo a mí se me ocurrió estudiar algo como esto...
Por el camino que tomo para llegar a casa me tengo todos los martes para comprar comida, soy pésima cocinando así que me venden comida congelada para el resto de la semana.
- Clarita, soy Gia, ¿ya estará mi pedido? - parece que no hay nadie…
- Gia, todavía no termino, mientras me esperas ¿gustas que te prepare algo de comer? - me dice la cocinera desde el fondo de la habitación.
- Si quiero, pero solo tengo lo justo de esta semana, no conseguí de nuevo trabajo, tengo que pagar la renta, los gastos de la casa, ya sabes, independizarse a finales de la carrera no es buena idea. - respondo cansada de esta vida de mierda que me tocó vivir.
- Ya no te quejes Gia, encontrarás algo, ya lo verás, solo ten un poco más de fe, oye gordita estaba pensando - me dirá algo que no quiero escuchar, la conozco - ¿Por qué no le ayudas a tu hermano?, digo, siempre te has llevado bien con él y ahorita él tiene mucho trabajo, si le sabes a lo que él hace, piénsalo. - termina acercándose a mí dejándome unas enchiladas - ¡cortesía de la casa pequeña!
¡Por los dioses esta comida es fantástica!, quisiera cocinar como ella, pero pensando en lo que me dijo, no sería mala idea intentar en el negocio familiar, solo serán un par de días, necesito tener lleno mi refrigerador, digo cocina estupendo pero gasto demasiado.
- Termine Clarita, tuve en mi cabeza esa idea toda la comida, así que te haré caso, le mande un mensaje a mi hermano para vernos y me dijo que sí, es decir que tengo que irme para que me reciba, esta es su última semana aquí en la ciudad, partirá para Escocia en la noche. - tomo mis cosas y salgo del lugar.
Mientras salgo casi corriendo de la casa, busco mis llaves de mi departamento, para fortuna hoy no decidí ponerme tacones, recuerdo el primer día que me los puse y camine como loca, algo parecido a hoy, terminé muerta.
- Fíjate por donde caminas!, estúpido - digo al idiota que me tiro mi comida, ha puesto que venía metido en el teléfono.
Después que lo maltrate, ni siquiera vi su cara, solo me dedique a recoger mis $500 pesos de comida tirados al suelo por un imbécil que no sabía donde caminar.
- Mis ahorros, mi dinero, mi comida, ¡diablos, por que a mí!- todo está hecho mierda, no puedo recuperar nada, los envases se partieron por mitad.
- Discúlpame, venía pensando en otra cosa, no vi por donde saliste, si me lo permites te lo puedo compensar. - imbécil, era toda mi semana.
- ¡Por supuesto que lo harás!, eso que acabas tirar, fue mis ahorros para sobrevivir a esta jodida vida, no tengo de donde sacar más para sobrevivir. - es guapo el caballero, pero es un pecado lo que hizo con mi refrigerio.
- Mira ten - me acerca dos billetes de $500, claro que los tomo, me pueden servir para mi renta - no es mucho, pero de algo te ayudará, también viene mi tarjeta, en mi empresa estamos contratando ayudantes en general, si te interesa, presentaste mañana a las 10:00 am, en recursos humanos, veremos donde te podemos acomodar. - su propuesta es buena, pero como ayudante general no quiero, estudie mucho, para nada.
- Te agradezco, estaré hay mañana, ¿por quién pregunto?- no seré grosera y decirle que no quiero.
- Ricardo Vidal, es el de recursos humanos, yo soy Óscar Fuentes, un gusto señorita... - silencio incomodó...
- GiaEntíbelos, en otras condiciones agregaría que es un gusto conocerte, pero creo que en este momento no lo haré. - sonrió fingidamente.
- Lo lamento Gia, de verdad no te vi, quisiera quedarme a platicar contigo más tiempo, pero tengo prisa. Por favor, si asistes mañana a la entrevista, mándame un mensaje para saber que trabajaras con nosotros, en la tarjeta viene mi celular privado, no cualquiera lo tiene. - estúpido, me cae mal mi próximo jefe.
- Gracias Oscar, estamos en contacto.
Llegando a mi edificio veo una nota en la reja, quitándome algunos privilegios, gracias a todo lo sangrado mi departamento es primer planta, no he pagado mantenimiento, así que no tengo derecho a usar el elevador entre algunas otras cosas.
Me quito todo lo que me estorba y solo me quedo con mi camisón de dormir, es un placer llegar a la casa a quitarse el sostén, los hombres no lo entienden, pero cuando eres mujer, sabes que eso es una sensación genial.
- Mañana será un nuevo día Gia, respira. - fue lo último que me pude decir a mi misma.
.......
- Maldita alarma. - le grito a mi despertador que suena a las 7:00 am todos los días de la semana - como si tuviera algo que hacer.
Me veo al espejo y sigo con la misma ilusión de todos los días, despertar con algunos kilos menos, pero veo que no se volvió a ser realidad mi sueño, a pesar de todas las dietas que me he sometido nunca se van.
Creo que en mi país es mi principal obstáculo para conseguir trabajo, nadie quiere a una gorda en sus empresas y para variar la mayoría de mis colegas somos gordas.
Me meto a bañar con el pensamiento de que por lo menos como ayudante general tengo oportunidad de trabajar esta semana, pero no por eso dejaré de causar buena impresión laboral.
Un pantalón de vestir n***o y una blusa negra de bolas blancas es mi mejor elección, no me veo tan gorda, el n***o nos favorece, mi cabello suelto con algo de rizos es mi peinado favorito.
Un café cargado acompañado de un cigarrillo es mi almuerzo preferido desde que tengo memoria, busco mi celular en mi bolsa para mandarle un mensaje al chico de ayer recuerdo que me dijo - mándame mensaje para saber que trabajaras con nosotros - algo bueno saldrá de este mensaje.
Imbécil tira comida: Buenos días, amigo tira comida, voy rumbo a tu empresa, creo que no pude decirle que no a tu oferta de trabajo, espero quedarme.
Obviamente no recibí ningún mensaje de regreso, ya lo sabía, pero quería ser cortes con su petición, llegando a la para del camión, recuerdo que dejé la cafetera prendida, pero ya iba a mitad del camino y si me regreso no llegaré temprano a mi entrevista, así que le mando mensaje a mi vecina que tiene copia de mi llave, para que me haga favor de apagarla, cabe mencionar que no es la primera vez que me pasa, así que ya está acostumbrada.
Siendo las 9:30 de la mañana me encuentro en la entrada de la empresa llamada "Planet", supongo que me darán instrucciones para esperar al jefe de recursos humanos, solo recuerdo que su nombre es Ricardo, no recuerdo sus apellidos, espero se vuelva a presentar cuando me toque.
- ¿Qué se te ofrece? - me pregunta la recepcionista.
- Buenos días, tengo entrevista laboral con el señor Ricardo, para el puesto de ayudante general, me ¿podrías decir donde lo encuentro?, jamás había estado aquí. - le respondo muy amablemente.
- Tienes que poner atención con lo que te diré, aquí todas son una bola de insensibles, no vuelvas a preguntar esto por que te dirán que vas en dirección incorrecta, da derecho 3 pasillos, luego vuelta a la derecha, vuelves a pasar 4 pasillos y por último vuelta a la izquierda, verás el elevador lo tomas y pones planta baja, y hay está recursos humanos. - con una bonita sonrisa termina su croquis.
- Gracias, eres muy amable, ¿cómo te llamas? - sé que seremos buenas amigas, ella no odia a las de mi condición.
- Montserrat, ve que se te hará tarde.
Observo el reloj y todavía tengo 10 minutos para llegar a tiempo, así que me dispongo a seguir la ruta, tal cual como ella me dijo no pregunte a nadie más, pero las miradas que todos me daban era de asombro y nadie caminaba hacia donde iba yo, supongo que visitar recursos humanos no está dentro de las prioridades de los demás empleados.
Al abrir las puertas del ascensor me topo con la oficina de intendencia, no tengo nada contra esta profesión, pero mi orgullo de licenciada me dice que no es la mejor opción desperdicie muchos años de mi vida para terminar limpiando, pero también pienso en mis gastos, no me puedo quejar en este momento.
- Señorita, ¿acaso se perdió? - me dice el joven de uniforme azul.
- Buenos días, No para nada, vengo a pedir trabajo, me dijeron que me presentará el día de hoy a las 10:00 am para una entrevista. - respondo un poco nerviosa por que la cara que tenía el chico era de sorpresa.
¿- Lo lamento, es que estamos llenos, quien le dijo que estamos contratando?
- El señor Óscar, ayer me dijo que visitará las instalaciones y pues aquí estoy. - vuelvo a sonreír.
- Oh, perdón, si él te lo dijo entonces si tenemos algo para ti, pero lamento mucho lo que te voy a decir. - rayos ¿ahora que hice? - tu pantalón lo echarás a perder si no tienes cuidado, no tengo uniformes disponibles de tu talla, pero puedo darte algo que te cubra de la parte de arriba. - podría irme peor el día de hoy...
- Sin problemas, me llamo Gia, tú eres. - le ofrezco mi mano.
- Israel, mucho gusto, soy el encargo de este turno, te pondré con nosotros mientas que te acostumbras, ven te daré un carrito con utensilios. - sigo su paso apresurado, pues no quiero que me corran de aquí también.
Después de que me explicara todos los procedimientos de limpieza, me enseñó los pisos que me tocarían a mí, gracias a los dioses solo serian 2, por que estaría ayudándole, pero mañana ya serian 5 y hasta que no acabe me puedo ir.
De los horarios no me puedo quejar, es de 7:00 am a 3:00 pm con una hora de comer y media para almorzar, pero como no iba preparada con comida preferí salir temprano, así tendría tiempo de poder comprar unos pantalones azules que no se me echarán a perder, al fin tenía lo que él tira comida me había dado.
- Gia corre, vas muy lenta y no te podrás ir temprano. - me dice Isrra desde el baño.
- Perdón, pero es que perdí la costumbre, cuando era más joven ayudaba a mi mamá con varias casas, pero ya perdí la costumbre - digo al borde del llanto.
- No te preocupes, cuando llegues a casa usa algo que te ayude con tus pies por que sentirás calambres, pero cuéntame ¿ cómo conociste al dueño.? - ja!.
- Ayer tropecé con él, así que me dio trabajo, tiro toda mi comida, creo que me dijo que viniera por que le dio lastima mi caso, ¿no cres?... - platicamos sin dejar de trabajar.
- Óscar es buena persona, solo que a veces es un patán, su novia lo maneja a su antojo, tiene de acompañante a una modelo de alta alcurnia, no te vayas a ofender por lo que te diré, pero cuando esté cerca de ella no esperes que te hable, es superestético, se trasforma. - sí, es un imbécil.
- Lo que tiene de guapo, lo tiene de estúpido. - no pude decirlo mejor.
- Ja!, Gia no digas eso, te pueden escuchar, aquí las paredes todo dicen...
- No me importa, no será del primer trabajo que me corran por decir las verdades de mis jefes - levanto los hombros en señal de que me da igual.
Por fin se da la hora de mi salida, así que no, por hoy, por este momento, no tomo el camión, tomo un taxi para que me lleve directo a la primera plática que esté puesta todavía, ya sé que es caminar un montón más, pero hoy corrí con suerte de no manchar mi ropa, no quiero que algo se me llene.
Caminando entre la multitud encontré algo de mi agrado con el plus de que es mi talla, lo compro sin, pero alguno, obvio uno de diferente azul para que me den 6 pantalones en total, digo no es un color de mi agrado, pero el trabajo manda. Compro también algo de comida para hacer en casa, cruzándose por mi vista unas aguas frescas decido que es mi último gasto de la semana.
Estando en casa me vuelvo a vestir de indigente, hago un poco de comida para hoy y para mañana, me tiro en el rico sofá cama que tengo para ponerme a ver una película en la TV, pero no hay nada bueno, tomo un libro de la facultad, supongo que leerlo nuevamente no me hará daño.
Dos horas después perdí el conocimiento del tiempo, me quedé dormida, pero no por mucho, o al menos eso pensé yo. Cuando desperté eran las 10:00pm, solo desperté a poner el silencio mi teléfono, tengo muchos acreedores cobrando mis deudas, no tengo humor para pelear con ellos.
Olvide hacer pipis, así que me vuelvo a despertar, 2:00 am, por inercia reviso mi celular, si, ya me había contestado el imbécil, varios mensajes tenía de él.
Imbécil tira comida: Genial, espero verte mañana, hoy tuve mucho trabajo y no pude hablar con Ricardo, ¿te parece si almorzamos juntos?, sé que no estás bien de dinero y todavía estoy muy apenado por lo que paso ayer, pediré que te paguen una semana adelantada para que compres lo indispensable, de verdad perdón nuevamente.
Imbécil tira comida: Discúlpame si te incomode invitándote a almorzar, si te ayuda de algo para que me digas que sí, es que tengo novia.
Imbécil tira comida: No, en facto, esa no era la mejor manera de aclarar mis intenciones, pero espero le digas que sí.
Imbécil tira comida: Paso por ti mañana a tu casa, pude ver cuál era tu departamento, así ya no tienes que aceptar comer conmigo.
Imbécil tira comida: Perdón, Gia, ya dime algo que me tienes hecho un hilo de nervios...
El señor imbécil me está asustando, justo en ese preciso momento el último mensaje.
Imbécil tira comida: Sé que estas despierta, te estoy observando desde mi coche, estoy en el estacionamiento justo al lado del árbol de limones.
Este sí que es un imbécil.......