¿Que si me gustas? ¿Debería de decírtelo?, decirte que me gustas y que me encantas lo he escrito un sin fin de mil maneras, pero no todos los días pasa que el mundo se reduce a una persona, a unos ojos, a unos cachetes, a una sonrisa. Ya no lo pensaré tanto, actuaré, sentiré y expresaré de la manera más torpe o más elegante, armaré mi estrategia, contemplaré varias opciones, algo como: no te gusta el café, qué tal una cerveza, odias caminar, no te gusta el cine. Iré poniéndole magia a mis trucos, te sorprenderé, haré algo diferente, sé qué hay muchas personas intentando lo mismo, pero no sufriré, mi abuela decía: “si también siente algo ella, dará pie al suceso, a la química, sembrara intriga en tus pensamientos”. ¿Que si me gustas mucho? Te escribiré, te buscaré, te pondré cartas y notas sobre tu computadora y tú decidirás, porque el destino no interviene, que ya hizo demasiado poniéndote en frente, dándome la oportunidad de verte y saber que eres tú, porque, ¿cual crees que pudo haber sido la posibilidad de haberte encontrado? ¿Y con todo esto sigo ahí mordiéndome las uñas esperando una señal del cielo? Diré que eres tú, que te he estado esperando, y me muero por pasar una tarde viéndote parpadear y me den unos nervios bien cabrones al imaginar que alguien más llega, porque si, fue amor a primero vista y aunque no conozco tus mañas y no tanto tu mal genio, sé que eres la correcta.