Narra Salvatore Adriano y yo comíamos en silencio sobre la mesa del jardín para dos, mientras que mamá había subido para comer con Elira. -A ver, sé a la perfección que siempre andas con una cara de perro, pero no es para estar así. Elira está con vida, Salvatore- lo vi limpiar su boca con una servilleta. Lo miré, solté la cuchara y pasé mis manos por mi cabello. -Ayer discutimos, Adriano- le contesté -Por eso estaba así…- emitió pensativo rebuscando en su memoria. -Que? ¿Así cómo? - le pregunté sin entender -Ayer vine a ver a mamá. Terminé mis asuntos temprano y quise pasar a verla. Al llegar la miré sentada justo aquí con la mirada perdida con su cara triste y los ojos apagados. Como iba a llevar a comer helado a mamá, entonces le invité también y ella aún dud

