Salvatore narrando -Bájame! ¡Eres una bestia! ¿Como te atreviste a hacerme volar a Italia? ¡Eres un animal! ¡Bájame ya! - gritaba mientras la traía cargada en mi hombro como un saco de papas, aunque pesaba menos que uno. Les juro que nunca me imaginé que fuera tan testaruda. Pensé que los dos besos que le había dado ayer, de alguna forma u otra la habían calmado un poco, pero no. Creo que la he encendido aún más, dándole más energía para desafiarme. -Dios mío pero que es lo que sucede? ¡Hijo! ¿¡Quien esa esa muchacha!?- me habló mi madre al verme entrar a la mansión con Elira cargada. -Pero ¿por qué este escándalo?! - preguntó mi abuelo sin entender absolutamente nada de lo que sucedía. -Ustedes ocúpense de sus asuntos- fue lo que les contesté a ambos. -Salvatore! ¡

