Mis manos tiemblan y apenas soy consciente de ello. Aún no puedo creer que esto sea real. Quizá es un sueño, uno de los tantos en los que él aparece, y en cualquier momento despertaré sólo. Pasé noches enteras pensando en Dam. La idea de no volver a verlo me quemaba el pecho y abría cada vez más el vacío que dejó en mi alma su ausencia. Estaciono en mi departamento y me bajo par abrir la puerta del copiloto. Le ayudo a bajar y luego caminamos tomados de la mano hacia el ascensor. Sé que en el camino al apartamento siente lo mismo que yo: Esa atracción que se hacía presente entre nosotros, como aquella vez que lo deje caer en Aspen, fue amor a primera vista, yo había terminado con mi novia. Siempre me habían gustado las chicas hasta que lo vi, lo mejor fue que mi padre era el que estaba ay

