EL REGRESO DE LUCAS

1096 Words
El apartamento estaba en silencio. El tipo de silencio que ocurre justo antes de que el cielo se desgarre. Sofía estaba en el sofá, sosteniendo la botella de leche que acababa de calentar para Mateo. Su otra mano recorría distraídamente el cabello del bebé mientras dormía en su regazo. Era casi medianoche. Adrián estaba en el despacho, haciendo llamadas, investigando, siendo el hombre que siempre era cuando algo amenazaba lo que tenía. Eso era lo que lo distinguía de Lucas. Mientras Lucas hablaba de protección, Adrián actuaba. Su teléfono vibró. Un mensaje de Miranda: "¿Sofía, estás bien? Siento un presentimiento extraño." Antes de que pudiera responder, escuchó el sonido de la puerta de entrada abriéndose violentamente. —¿Qué...? —susurró, levantándose cuidadosamente, sin despertar a Mateo. Adrián salió del despacho en menos de dos segundos. —Quédate dentro de la habitación —gruñó, pero era demasiado tarde. La puerta estaba abierta. Y parado en el marco, con los nudillos sangrando y una sonrisa que aterraba, estaba Lucas. —Hola, Sofía —dijo con tranquilidad. Su voz era la misma, ese tono meloso, controlador, que una vez le había parecido hermoso—. Lamento la intrusión, pero necesitamos hablar. —Lucas, saca tu mierda de aquí —la voz de Adrián fue tan fría que a Sofía se le heló la sangre. Lucas levantó las manos en falsa inocencia, sus ojos azul pálido se mantenía vigilando a Sofía. —Apenas llegué a la ciudad., mi hermana contactó con mis abogados. Aparentemente, tiene un hijo. El mundo se detuvo. —Que yo... bueno, según ella, que yo la obligué a abandonar en la puerta de esta mujer. —rió, pero era un sonido sin humor o alegría—. Es bastante irónico, ¿no crees? El karma es una puta cruel. Sofía sintió que Adrián se tensaba a su lado. —Mateo no es asunto tuyo —dijo Sofía, sorprendida por la firmeza de su propia voz. Lucas entró al apartamento como si fuera su casa. Adrián se movió instantáneamente, bloqueando su paso, pero Lucas se detuvo con las manos levantadas en forma defensiva, aún sonriendo. —Vaya, el CEO vengador está protegiendo a su presa. ¿Cuánto tiempo llevas con ella, Adrián? ¿Una semana? ¿Dos? ¿Y ya estás jugando a ser padres? —Sal de aquí o llamo a la policía —dijo Sofía. —Ah, sí. La policía. —Lucas se pasó una mano por el cabello, su expresión se tornó más sombría—. Sabes, Camila vino a verme. Mi hermana. Resultó que abandonar a un bebé, incluso si te lo piden, tiene consecuencias legales. Pero tú, Sofía, tú simplemente lo tomaste sin papeles, sin proceso, sin nada. Eso se llama secuestro de menores. El hielo bajó por la espalda de Sofía. —Es tu sobrino biológico —señaló Adrián—. Pero no tienes derechos sobre él. —¿No? —Lucas sonrió, y fue esa sonrisa la que confirmó lo que Sofía que la historia que ellos ya suponían era verdad, que Camila no había actuado sola. Que Lucas la había obligado. Que todo esto era parte de algún juego retorcido—. Veamos. Camila puede testificar que ella me lo dio a mí. Que tú, Adrián Cortés, aquí presente, me lo quitaste. Y que Sofía lo escondió sin reportar nada a las autoridades. —Que tú obligaste a tu hermana a abandonarlo —dijo Sofía con los ojos clavados en los de Lucas—. Que pagaste dinero para que lo hiciera. Que esto fue un plan para causar caos. Lucas aplaudió lentamente. —Finalmente comprendes cómo funcionan cosas, pero, ¿sabes qué es lo mejor, Sofía? Lo mejor es que ninguno de ustedes puede contratar a un abogado que pueda competir con los míos. Ni tú y ni siquiera tu amiguito con ínfulas de periodista que seguramente anda documentando todo esto. —Camila hablará —susurró Sofía. —No lo hará. —Lucas caminó hacia la ventana, sus movimientos eran deliberados y teatrales—. Porque le ofrecí un trato. Si ella testifica contra ustedes, yo desaparezco. Ella recupera a su hijo con la custodia completa y bastante dinero. Así que pregúntate, Sofía: ¿Crees que una madre adicta y rehabilitada, incluso si está limpia ahora, va a elegir a ustedes dos sobre su propio hijo? —Eres un monstruo —susurró. —No. Soy práctico. —Lucas se giró, su expresión era suave y malvada al mismo tiempo—. Mira, sé que estás enamorada de este tipo. Sé que crees que es diferente. Que es mejor que yo. Pero aquí está la realidad: su padre arruinó el tuyo. Lo mataron. Y él lo supo durante años y nunca te dijo nada. Simplemente te investigó como si fueras un proyecto. Un rompecabezas que resolver. Lucas se acercó, lo suficientemente cerca para que Adrián se moviera entre él y Sofía, pero Lucas solo levantó una mano pacíficamente. —Voy a llevarme a mi sobrino. Legalmente. Con abogados de verdad, en los tribunales —sonrió macabramente—. Y voy a disfrutar cada segundo viendo cómo tu imperio se desmorona. —exclamó mirando a Adrián, luego se giró para dirigirse a la puerta—. Pero, Sofía, una cosa —soltó volteando a verla—. Cuando todo esto termine, cuando los abogados hayan ganado y el bebé sea mío legalmente, quiero que recuerdes que tuve que hacerlo así porque tú elegiste a un hombre cuyo apellido está mancillado y cuya familia está llena de secretos sucios... antes que elegirme a mí. Cuando la puerta se cerró detrás de él, el silencio que quedó fue absoluto. Sofía podía escuchar su propio corazón. Podía escuchar a Mateo respirando suavemente. —¿Todo lo que dijo es verdad? —preguntó. Adrián caminó hacia la ventana —Sofía... —Necesito estar sola —dijo, caminando hacia la habitación. —Sofía, por favor... —Sola, Adrián. Cerró la puerta. Se apoyó contra ella, resbalando lentamente hasta el piso. Y en la oscuridad de su habitación, mientras escuchaba los movimientos de Adrián al otro lado, mientras sentía el peso de todo lo que había construido amenazando con derrumbarse, Sofía se permitió sentir algo que no había sentido en días. Miedo. Verdadero y devastador miedo. Porque ahora sabía, con absoluta certeza, que Lucas no estaba mintiendo, que Camila iba a elegir a su propio hijo y que la familia que había comenzado a construir con Adrián estaba a punto de quemarse. No por pasión sino por el fuego de la verdad.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD