—¿Y eso fue todo? —pregunto con mis ojos bien abiertos. —Pues sí. ¿Qué esperas de un pájaro místico? Es como hablar con Dios. —Kat mira hacia la ventana. Está amaneciendo. —¿Al final del cuento te convertiste en humana? —Osea, si lo expresas así, nadie te entenderá. Es “al final de la narración”. Te lo explico con palitos para qu… —Está bien, entiendo. Al final de la narración del cuento, te convertiste en humana según su afirmación previa. —Así es. —¿Y cómo volviste? —¿Recuerdas el edificio que estaba hace unos días allá? —Señala un sitio que desconozco. Niego con la cabeza—. Hay que ver que como escritor eres una porquería. ¿Por qué no prestas atención a tu entorno? Eso sirve demasiado y, además, puedes describir mejor los entornos. —¿Estamos aquí para hablar de ti o de m

