NINA Llegamos al baile con 15 minutos de retraso, así que todo el mundo ya estaba allí. Por alguna razón, estaba de muy buen humor y decidida a pasarlo bien. Luca y yo estábamos bailando y hablando con Sandra y Dalton por encima de la música cuando Elías se acercó. J0der. No sé qué me pasó, pero agarré a Elías del brazo y lo llevé a una zona más apartada. Metí la mano en su bolsillo y cogí la petaca que siempre llevaba allí. Levantó las cejas sorprendido y asintió con la cabeza en señal de aprobación: —Vuélvete loca. Toma todo lo que quieras, tengo otra en el coche... aunque es de las buenas. Miré a mi alrededor para asegurarme de que nadie nos veía y luego abrí la petaca y prácticamente me la bebí entera. Se la devolví a Elías y él se la terminó: —J0der, alguien se ha vuelto loca.

