Apenas salimos a recreo, busqué a Roberto para aclarar algunos puntos esenciales, no quiero perder mi estatus solo porque a este retrasado se le ocurra tener cualquier tipo de relación con la gente incorrecta. Después de recorrer un rato algunos lugares del colegio, lo encontré en el casino a punto de comer un pan lleno de quien sabe qué, me acerqué a él y lo increpé.
- ¿Qué crees que estás haciendo? - me miró de forma crédula, como si le hablará en otro idioma.
- Comiendo, ¿Qué no me ves? - señalar lo obvio no era la respuesta que espera - ¿Y tú que estás haciendo aquí a esta hora del día? Pensé que las zancudas como tú solo metían ruido de noche. - Pasaré este insulto por alto, ya que me molesta mucho más su relación con la cualquiera de Victoria.
- ¿Cómo se te ocurre hablar con la zorra Márquez? ¿Quieres destruirme? Piensa que eres el cuñado de Alejandra Dossmar, mi hermana, no puedes dejarnos en vergüenza. - su expresión de sorpresa y algo de enojo solo hizo que sus insultos aumentaran.
- ¿Tú te escuchas? ¿Sabes lo que estás diciendo? Porque yo no sé de qué hablas, mejor devuélvete y ve si recuperas el tornillo que se te cayó de la cabeza, probablemente si te lo vuelves a poner lo que digas tenga algo de coherencia. - con él ni contar hasta un millón sirve. Roberto suspiró y continúo hablando. - Si te diste cuenta, es mi primer día aquí y no conozco a nadie, no sé de quién me hablas.
Bien, esta vez tiene razón, tal vez no la conozca por su nombre completo, pero mi ira no es menor, ¿él ni siquiera se informa con qué clase de gente se comunica?
- ¿Ves a esa que esta allá, la rubia de ojos chinos cerca de la biblioteca? Ella es Victoria Márquez, es la cualquiera del curso, una sin vergüenza, una zorra, te quiere para hacerte parte de su morbosa colección y no quiero que te involucre en sus cochinadas, dejarías en vergüenza a toda mi familia. - Él me miró con una expresión de suficiencia.
- ¿En qué momento pensaste que “me importa” algo de lo que digas? Es huea mía con quien me junto o dejo de estar, ahora porque no vas a jotear a alguien que le importe. - ¡Estúpido! ¡Tonto egoísta! ¡Lo odio!
- ¡¿Cómo puedes ser tan desconsiderado?! Deberías estar agradecido con mi familia, te acogió con los brazos abiertos ¿Y tú cómo le pagas? Con humillaciones públicas. – Él acabará con mi existencia, seré el hazmerreír de la sociedad, ya veo caer mi hermoso mundo perfecto, caeremos en desgracia y perderemos nuestro lugar privilegiado entre los acaudalados, ¡Mi vida esta arruinada!
- ¿No tienes a alguien más a quien molestar? Tu voz me quita el hambre y me da ganas de vomitar. - No puedo creer que este adefesio sea hermano de Rex, ese hombre es todo un caballero, con una voz arrulladora y muy callado, con modales perfectos y expulsa poderío, ¿De dónde salió este vulgar?
De pronto siento que una mano me aparta de la mesa donde ese indigente está comiendo, no vi bien quien era, pero escuchar su voz me irritó.
- Roberto, te estuve buscando, ¿te quieres escapar de mí y dejarme desamparada en ese puesto? Bueno, eso no importaría, si me prometes que seremos muy cercanos. - ¡Esa cualquiera me tocó! ¡Una sucia como ella! ¡Me las pagará!
Estaba tan enojada, caminé con paso fuerte hacia el patio central y en una esquina sin darme cuenta choqué con algo duro y retrocedí un par de pasos, estaba a punto de gritarle a quien chocó conmigo, hasta que veo unos hermosos ojos azules.
- Hola, Andrea, al parecer tu belleza crece con cada día que pasa. - Me sentí tonta al ver su sonrisa perfecta, es todo un dios griego
- Ji, ji, ¿trata de coquetear conmigo, señor Javier?
- ¿Señor? Creo que el “Señor” le queda mejor a mi papá. - de la nada me toma delicadamente del mentón y me acerca a su cara. - más bien, mi linda Andrea, tu tratas de seducirme para que yo te siga y no deje de pensar en ti. - estoy aturdida, esa cercanía me tiene deseosa por besarlo y ser suya, solo debe pedirme pololeo.
- ¡Oh, Javier! - cerré los ojos esperando mi primer beso de su parte, ese acto que sellaría nuestros destinos para siempre.
- ¡Jabo! ¿Vienes o no? - ¡Uy! ¿Por qué uno de sus amigos tenía que arruinar el momento?
- ¡Ya, voy! - estuve a punto de besar a mi príncipe ¿y ahora como sabré si estamos destinados? - Nos vemos, preciosa Andrea.
Sus palabras llegaron a lo más profundo de mi ser, solo de pensar que estoy en sus pensamientos me eriza la piel, solo él podía cambiar mi día y calmar la angustiosa ira que tenía, mi vida es con él, me casaré con Javier y tendremos la vida perfecta.
Las clases terminaron y fui a hablar con la señorita Rebolledo, tengo que convencerla de que Roberto no pertenece a esta clase, que su lugar es otro, que los cursos “C” o “D” son aptos para gente como él.
- Señorita Rebolledo.
- ¡Oh! Señorita Dossmar ¿Pasa algo?
- Si, quería hablar de nuestro compañero nuevo.
- Si ¿Qué sucede con él?
- Bueno, Roberto no es adecuado para este curso, nosotros no podemos estar con alguien de su clase, él no tiene los conocimientos y las habilidades que se exigen en nuestro curso, Roberto estaría bien en las clases de los extranjeros o de los problemáticos, él se sentirá mejor ahí.
- Mmm... - La profesora es una persona cuerda que entiende las capacidades de las personas y sé que comprenderá lo que es mejor para todos en el curso. - Dime, Rex Anderson es tu cuñado ¿Verdad?
- ¿Qué? - no esperaba esa pregunta – Si, es mi cuñado.
- ¿Crees que vendrá a las reuniones de su hermano Roberto? - ¿Esto tendrá alguna relevancia para el cambio?
- Aaah, sí, mi cuñado es muy responsable cuando se trata de reuniones y compromisos.
- ¡AH! - su grito de emoción me asustó, no parecía la misma profesora estricta que he tenido en los últimos dos años. - Cof... Bueno, para ser sincera, Andrea, no se pueden hacer este tipo de cambios sin la autorización del tutor y creo que Rex es demasiado guapo... digo, estricto, los deseos de él son mis ordenes... digo son específicas y ordenó que su hermano estuviera en el mismo salón que él estuvo hace un par de años atrás. Así que, no hay cambios al menos que él lo solicite y si lo pide, él mismo debe venir a hablar conmigo.
- Entiendo, gracias, señorita Rebolledo.
- De nada y mándale saludos de mi parte a tu cuñado. - es la primera vez que me doy cuenta de que mi profesora esta algo loca y al parecer le gusta Rex, ¡Uy! ¡Qué rabia! Aunque el mismo Rex fuera a pedirlo, la señorita Rebolledo no permitiría que cambiaran a ese vago, ¡Aaah! ¡Cómo odio al hermano de cuñado!
Estoy muy enojada otra vez, solo quería irme a casa, justo cuando me estaba yendo del colegio, la Panchi me llama y me dice:
- ¡Andrea, no te vayas! ¡cuéntame!
- ¿Qué te cuente qué?
- Te gusta el niño nuevo, ¿verdad?
- ¡No! ¿Estás loca? Es un ser vulgar y sin clase.
- ¿En serio? ¿Y por qué lo seguías tanto? Le contaron a Javier que estabas coqueteando con el nuevo y él se puso como loco, dijo que nadie lo cambia por basura.
- ¡Oh no! Mi Javier cree que soy una cualquiera, puede que me deje porque debe pensar que me gusta un pobretón.
- Aah, así que es otro becado.
- Debo irme. - el chofer de la familia me estaba esperando. - Julián llévame a la casa, ahora.
- Pero, señorita, debo esperar al joven también.
- Él no es quien te paga el sueldo, son los Dossmar ¡Ponte en marcha, ya!
- Sí, señorita.
Apenas llegué a la casa corrí al teléfono, llamé como tres veces a la casa de Javier, me contestó la empleada y me dijo que vería si estaba el joven, me sentía preocupada, no sabía que decirle para arreglar esta situación.
- ¿Hola? ¿con quién hablo? - creo que no dije mi nombre al llamar.
- Soy yo, Andrea, Javier quiero explicarte lo que escuchaste, yo no estaba siguiendo a nadie, solo le estaba poniendo límites, no quiero que se acerque a mí o a cualquier otra persona de nuestra posición, él es un simple roto becado, nada más, tienes que creerme, jamás podría estar con un adefesio como ese. - esperé mucho tiempo su respuesta, pensé que me había cortado la llamada.
- Mmm... entiendo, eres demasiado considerada para explicarle a alguien cuál es su verdadera posición en el colegio, me agrada que tomes la iniciativa de proteger a todo el curso de ratas como esas, pero ten cuidado de seguirlo tanto, las cosas se pueden confundir, solo se más discreta.
- ¡Claro! ¡Sí! ¡Cómo tu digas!
- Tengo que colgar, tengo entrenamiento de tenis en un rato más, nos vemos en el colegio.
- Adiós. - colgó, mi corazón iba a mil por hora, Javier sigue interesado, esto es un sueño, ahora que ya solucioné este problema, debo poner fin a otro tema.
Estaba esperando al indigente de Roberto, ahora me iba a escuchar, tengo que dejar reglas muy claras con él, no quiero volver a pasar por esta bochornosa situación.
Como no llegaba, aproveché de ir a bañarme y estudiar un poco sobre las materias que vimos hoy, estaba muy concentrada en mi habitación, después de terminar con mis estudios, comencé con algunos ejercicios de yoga, en ese instante escuchó que Roberto habla muy fuerte y exaltado, salí al pasillo para escuchar a mi cuñado decir:
- ¿Qué? ¡Ah! Sí… Es que no creo que pueda estudiar contigo, tengo que salir urgente ahora. Como es tu primer día, te dejo descansar, mañana estudiamos sin falta cuando llegues.
- Pero…- Roberto no alcanzo a decir ninguna palabra
- Me tengo que ir, nos vemos en la noche. - En el momento que siento los pasos de Roberto subir, me pongo frente a la escalera y le digo:
- ¡Por fin llegaste! Hasta para ser puntual tienes poca clase. Tenemos que dejar puntos muy claros. - Su expresión de fastidio no me iba a detener, era claro que mi posición a cerrar este tema de convivencia eterna debe quedar zanjado, ahora.
- ¿Cómo los puntos negros de tu grasosa cara? - ¡Ay! ¡Por Dios! ¿Tengo granos? Me tapé la nariz asustada, hasta que escuché que una risa burlona sale del fondo de su garganta y me deja claro que es una cruel mentira.
- ¡Ja, ja! ¡Qué gracioso! ¡Mira cómo me rio! - su carcajada se hizo más intensa al verme actuar por inercia ante su tonta bromita, pero continué hablando firme y dominante - Lo que quiero dejar bien en claro es que no quiero que digas que me conoces y menos que vivimos en la misma casa ¡Oíste!
- ¿A quién le interesa escuchar que vivo con Monga cara grasienta? No sería capaz de decir que comparto casa con una mina con bigote, sería caer bajo. - ¡Ay! ¡Qué Tonta! Volví a hacerlo, no pude evitar volver a taparme la cara al decir que tengo un horrendo bigote:
- ¡Eres un pobre muerto de hambre! - estaba tan molesta, no se puede hablar en serio con esta bestia.
- Y tú eres Monga. - no puedo con él, de verdad me saca de quicio, le comencé a gritar como loca
- ¡¡Animal!!-
- ¡¡Aféitate mujer barbuda!! - ¡Por el amor de Dios! Jamás había tratado con un ser tan irritante en mi vida
- ¡¡Bestia!!
- ¡¡Monga!! ¡¡U-u-a-a!!- Entró a su pieza, me cerró la puerta en la cara, estaba tan molesta, lo quería matar, es un ser bruto, mal educado y sin ninguna pizca de modales, este no puede ser hermano de Rex, es un indecente que no conoce el respeto.
- ¡¡Eres un pobretón, baboso y sucio!! ¡¡Escuchaste!! ¡¡ Sucio!!- Solo dije lo que pasó por mi cabeza, no sabía que más hacer si él estaba al otro lado de la puerta, mi mundo perfecto lo está arruinando un don nadie.
Antes de la cena, bajé y fui a la cocina para sacar un poco de agua mineral, esa es la única agua apta para quitarme la sed, me serví en un vaso y tomé un sorbo, de repente apareció ese troglodita de Roberto sin polera, parecía recién bañado, me quedé congelada al ver su cuerpo bien formado, con músculos en su abdomen, se le notaba que trabajaba mucho en sus brazos y pectorales ¿En qué momento cultiva su cuerpo si jamás lo he visto hacer ejercicio?
- ¿Qué me ves? ¿Tengo algo? - quise responder, pero al ver como pasaba sus manos por su cuerpo, algo en mí se sintió raro, sacudí la cabeza para salir de mi aturdimiento y le respondí.
- ¿Qué acaso no tienes moral? Ponte una camisa o algo.
- ¿Por qué? ¿Te provoca algo? - sentí que mi cara ardía, no sé si de vergüenza u otra cosa. - Podría jurar que te gusta lo que ves.
- ¡¡Estás loco!! ¡Eres un inmoral que no le tiene respeto a nada! - de pronto él se acerca de una forma acechadora, como una bestia esperando atacar a su presa, me quedé inmóvil ante su cercanía, su cara solo estaba a centímetros de la mía, sus ojos verdes parecían tener deseos de comerme, mi corazón late tan rápido que me impide respirar bien, sentí que los segundos eran eternos al sentirlo tan cerca, pero él dio una amplia sonrisa y dijo:
- Sabes, tengo algo de sed. - no me di cuenta cuando tomó la botella, la abrió y en vez de servirse agua en un vaso, tomó directo del envase ¡Cómo puede ser tan cerdo!
- ¡Qué asco! ¿no tienes modales? ¿No podías servirte en un vaso?
- ¿Vas a seguir tomando agua de esta botella?
-¡Iug! ¡No! ¡Está contaminada con tus gérmenes!
- Entonces, me la llevo. - se llevó la botella y salió con un paso altanero, ¡qué asco de persona es! no tiene ni un poco de educación. Volví a tomar mi vaso y antes de darle un sorbo había un parche con sangre flotando en el agua ¿Cómo llego esto aquí? Mi rabia se acumuló en un enorme grito:
-¡¡AAAH!! ¡¡ROBERTO ERES UN ASQUEROSO VAGABUNDO!! - escuchar una fuerte carcajada que venía de las escaleras solo me enoja más.
Cuando llegó la hora de dormir, me di mil vueltas en la cama, solo pensaba en el cuerpo de Roberto, nadie puede estar así por hacer nada, jamás lo he visto siquiera mover un dedo por tener un cuerpo tonificado, ¿Qué clase de monstruo es ese?
Cuando logré quedarme dormida tuve un sueño, estaba en el colegio completamente sola en la oscuridad, entré a mi sala buscando a alguien, no había nadie y me acerqué a la ventana, vi luces que apenas alumbraban, de repente siento unas manos tomar mis hombros, bajar por mis brazos y besar mi cuello, me giré diciendo:
- ¡Javier! - pero no era él, era Roberto sin polera, sonriendo de manera pícara.
- Ése ni siquiera vale la pena.
- Cla... Claro que sí, es un caballero, él es un hombre educado, con modales, nada parecido a ti.
- ¡Qué pena! Supongo que un salvaje como yo no tiene oportunidad. - me arrinconó contra la ventana, mi corazón se quiere salir de mi pecho, apoyó su mano en el vidrio y me miró fijo, veo como el verde de sus ojos quiere atraparme.
- Tú... tú no eres el indicado, Javier es el hombre que amo, el hombre que me hace sentir mariposas en mi estómago. - de repente, él toma una actitud dominante al golpear la ventana con su mano, su expresión en la cara era de disgusto.
- Nadie, pero nadie más que yo podría hacerte sentir esto.
- ¿Qué cosa? - de la nada Roberto me besa, me acerca a su cuerpo, su pecho roza mis senos, recorre con su boca mi cuello hasta llegar a mi clavícula, acaricia mi espalda con sus manos y … el sonido de la alarma me despertó.
¿Cómo pude soñar con ese vulgar? Me sentía rara, ¿qué debía sentir? Tengo sentimientos encontrados, debo aceptar que me gustó o enojarme por su intromisión, ¿Qué estoy diciendo? ¡Esa cosa no me gusta! es asqueroso, mugriento, no me importa que tenga el físico de un actor de cine, sus músculos no me atraen para nada, no importa cuán delicioso se vea ¡AAH!¡Estúpida!¡¡Uy!! ¡¡Roberto!! ¡Te odio por meterte en mis sueños!
En el desayuno me sentí muy incómoda, miro a Roberto de reojo, el sueño que tuve me tiene confundida, ¡Pero él es tan asqueroso!
- ¿Qué me miras tanto? ¿Te debo algo? - Bien, solo faltaba escuchar su desagradable voz para darme cuenta de cuanto lo desprecio.
- Claro que sí, una disculpa por lo que hiciste en mi agua ayer.
- Ah... No, presumo que no te la tomaste, así que no tengo por qué darte algo.
- ¿Crees que poner un parche en mi agua no me enfermaría? ¿Querías matarme?
- Puff... creo en los dichos y sé que yerba mala nunca muere.
- ¿A qué te refieres con eso?
- No sé, piensa un poco, haz que la neurona coja se mueva, yo ya me voy al colegio, chao princesita. - Ya era malo verlo todas las mañanas y ahora es una pesadilla saber que lo tengo que tratar en el colegio, también.