Su boca vuelve a apoderarse de la mía, lo que siento es totalmente nuevo, me ha dicho que soy suya y mi cuerpo se ha estremecido al pensar que puede ser real, poseerlo y que me posea. — Lo siento, su Alteza, creo que debo volver, he tomado una pausa y mi jefa debe estar buscándome — Me alejo un poco y siento cómo su brazo rodea mi cintura y extiende su mano contra mi vientre. — No me has dicho qué hacías aquí, gatita — Susurra contra mi oído y siento como si su respiración me quemara. — Me perdí, solo quería tomar un descanso y yo ... — No sabes mentir, gatita — Vuelve a hablarme al oído y cierro los ojos y las piernas, necesito frotarme, que me toque. — Su alteza, ¡por favor! — Mis manos se deslizan hasta la suya, estoy temblando, muero de miedo, pero también del deseo por entregar

