Alexandro — ¿Puedo entrar? — Una hermosa y dubitativa Victoria asoma su cabeza por la puerta de mi despacho. — Por supuesto, enana — Le digo mientras cierro los ojos. He logrado alejarme por unos minutos de todo el ruido y el caos del palacio y he decidido tomarme una copa de whisky, antes de presentarme a la última cena que a mi madre se le ha ocurrido organizar una noche antes de arruinar mi vida para siempre. — Quería pedirte disculpas — Se acerca y se sienta en un sofá frente a mí, está nerviosa y no ha parado de tocarse un mechón de su cabello — Siento mucho haber actuado de la forma en la que lo hice, sobre todo el haber permitido que Ralp metiera a la chica de Nilo en la cajuela de su auto — Cierro la mano con fuerza y solo me detengo al darme cuenta de que estoy a punto de

