Estabas conectada a un montón de máquinas ruidosas que encontrabas innecesarias.
Sólo caíste de la bicicleta porque un auto la había chocado, no te estabas muriendo ni nada.
En eso, la puerta de la habitación se abre estrepitosamente dejando ver a un preocupado y agitado Jimin.
Jimin: — Por Dios, mi amor ¿Estas bien?
TN: — Si Jimin, estoy bien — esa frase la habías repetido muchas veces al día.
Jimin: — Mataré al que hizo esto— murmuro con los dientes apretados.
TN: — No es necesario que te enojes, enserio estoy bien.
Jimin: — Pero ___(TN)… esto fue mi culpa, si yo hubiera estado ahí no estarías aquí ahora.
Sus ojos se pusieron cristalinos y sus labios temblaban por la preocupación
TN: — Enserio estoy bien, Jimin— tomaste su rostro entre tus manos y besaste sus labios.
Jimin: — No quiero que te quiten de mi lado— murmuro sobre tus labios.
TN: — Nunca me iré.
Jimin: — ¿Me lo prometes?
TN: — Te lo prometo— aseguraste.