Definitivamente amabas las sesiones de besos a escondidas que tenías con Jimin, y a pesar de llevar casi tres años con él, no te cansabas de eso. —¿A que hora llega tu hermano? —preguntó Jimin cuando se detuvo para tomar aire. —Unos quince minutos. El supermercado no queda tan cerca de casa —dijiste antes de sonreírle coquetamente para volver a besarlo, pero esto no pudo suceder ya que cuando estaban a punto de chocar sus labios, la puerta sonó. Oh no. —¡Escóndete! —le gritaste algo desesperada a Jimin. Si, a pesar de llevar tanto tiempo junto a Jimin, había alguien que no se acostumbraba aun, y este era Yoongi, tu hermano. —¿Dónde? —preguntó Jimin igual de exasperado que tú mirando para todos lados en busca de un escondite. —Ahí —dije apuntando el clóset. —Yoongi cuida mi privacid

