—Sí, estoy en su casa —respondió Jungkook en el teléfono. —El plan se llevará a cabo esta semana, solo si depositas una generosa cantidad de dinero. —Casi de inmediato su celular sonó con una notificación en su cuenta bancaria y él solo sonrió. —Agrégale un par de ceros más a eso y trato hecho. Amigo, es la hija del presidente, nada es gratis en este mundo —respondió sin quitar su sonrisa, y la otra persona, a regañadientes, depositó lo que él le pedía. —Fue un gusto hacer trabajos con usted. Jeon Jungkook, veintidós años, muchos lo conocían, pero al mismo tiempo nadie sabía de él. El sicario más reconocido a nivel mundial, y el más buscado también. Pese a su corta edad, sabía trabajar demasiado bien, no dejaba huella alguna y la gente más famosa había llegado a contratarlo. Nunca fallaba

