Kerry molesto miró a Mark y no pudo controlar su lengua y en un murmullo apenas audible solo para ellos dos le expresó —. No te creas que esa mujer es importante para mí, no tiene nada de interesante. — ¿En serio? —Preguntó en tono sarcástico—. Pues no parece —señaló sonriente Mark—. No me veo gastando miles de millones de dólares por una mujer que no me importa. Pero si tú lo dices, te creo porque yo también me he engañado— expresó sonriente lo que hizo cabrear más a Kerry. —Porque no te metes en tus propios asuntos y me dejas a mí en paz con los míos —espetó furioso. —Es mi asunto cuando la mujer en cuestión resultó robar la empresa donde también soy accionista—opinó alzando las cejas. —Ella no te robó a ti, además pagaré cada centavo que perdió la empresa. Ahora déjame en paz —. Iba

