EL TESTAMENTO

1947 Words

Durante unos segundos que le parecieron eternos se quedaron mirándose fijamente hasta que él rompió el silencio. —Me alegro de que mirarme haya logrado calmarte. Ella se sonrió nerviosa y se cacheteó mentalmente por haberse quedado lela como si sus capacidades mentales fueran limitadas. Se secó las lágrimas y le extendió nuevamente el pañuelo. —Muchas gracias por ayudarme, soy Jade —pronunció la muchacha un poco más tranquila. — Hola, Jade. Un placer y por el pañuelo no te preocupes, puedes quedártelo —respondió el hombre sentándose a un lado de ella en el banco. —Eres exactamente como él —declaró con un atisbo de sorpresa mezclada con curiosidad. —Sí, ¿Se nota verdad? Y yo que pensaba decir que no lo conocía — bromeó el hombre. —No sabía que tenía un hermano gemelo, aunque no es qu

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD