Jade al sentir su lengua rozando la suya, sintió como si cientos de hormiguitas recorrieran su cuerpo y su estómago dio un vuelco extraño que no había sentido nunca, abrió más su boca y se dejó llevar, por ese dulce sabor que creía podía hacerla adicta. Sin darse cuenta lo tomó por la nuca, acercándolo más a su cuerpo, sentía que un fuerte calor cubría su cuerpo y buscaba algo más de él, quería fundirse como si fuesen uno y de repente un poco de cordura se abrió paso en su mente y pensó «¡¿Qué carajos estoy haciendo?!». El hombre cuando vio la reacción de la chica, la tomó por las nalgas masajeándolas por un momento, mientras una sensación incandescente surgía desde su interior desencadenándose en un intenso deseo, provocado por el contacto de sus cuerpos. La elevó un poco atrayéndola a

