Jade entró a la oficina a primera hora de la mañana, como todos los días; sin embargo, le pareció extraño no ver a su jefe, quien siempre llegaba antes que ella. La señora de limpieza estaba terminando de asear su despacho, tomó las llaves de la oficina de su jefe y le pidió que también hiciera limpieza. Justo en el momento en que abrió la puerta, sonó el teléfono de la oficina, por lo cual tardó un poco para tomarlo mientras caminaba hasta allí, al momento de hacerlo la queja al otro lado de la línea no se hizo esperar. “¿Dónde estabas? ¿Apenas estás llegando? Claro, cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta. ¿Por qué tu respiración está agitada? ¿No estabas cerca de tu escritorio? ¿Por qué no respondes?” La intensidad y velocidad con las cuales hacía sus preguntas era tanto, q

