La chica observó con preocupación a su padre, ese había sido su temor desde que decidió aceptar la propuesta de hurtar información del consorcio HM, que él descubriera lo que pasaba con solo verla y es lo que había sucedido. Se puso nerviosa, las palabras parecían atragantadas en su garganta, sintió su estómago revuelto. —Papá, lo siento... Era eso o dejarte morir, no tuve corazón para hacer lo último, volvería a hacer lo que esté a mi alcance para salvarte la vida, te lo debo todo...—declaró la chica mientras las lágrimas rodaban por su rostro. El hombre movió negativamente la cabeza. —No, Jade, yo no he criado ni a una traidora ni tampoco a una delincuente. ¿Cómo pudiste?... Por eso te dije aquel día que no seguiría con esto, porque juro que preferiría morir un millón de veces y no pe

