La reacción de Kerry fue totalmente inesperada tanto para su padre como para sí mismo. —¡No te atrevas a tocarla! —Exclamó el hombre con voz gélida, mientras sostenía la mano de su progenitor. Todo había sucedido en fracciones de segundo, demasiado rápido. Cuando Kerry vio que su padre iba a golpear a Jade, salió del estado de estupor en el que se encontraba y le sostuvo la mano con fuerza, nunca había enfrentado a su padre antes, siempre había sido obediente en todo y no sabía de dónde había sacado la osadía para hacerlo esta vez, incluso venciendo los propios miedos que lo atormentaban. —¿Cómo te atreves tú a tratar de esa manera a tu propio padre? ¿Quién te has creído? Ya mismo voy a enseñarte a respetar. ¿Te vas a poner de parte de una mujerzuela en vez de estar de mi lado? —. Espet

