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1426 Words
Kesean escuchaba las palabras que decían las personas en esa sala, sin embargo todo se sentía irreal, sentía como si no estaba en un sueño, como si fuese algo muy lejano. ¿Su hermana enredada en una organización capaz de hacer explotar una cafetería llena de personas? ¿Teniendo que fingir su muerte para poder formar parte de ella? No, su hermana no habría hecho eso, no le habría dejado apropósito, no se habría ido así. —Necesitaremos revisar las evidencias de los casos anteriores — indicó el agente Lennon —, habrá que prestar atención a cada detalle, cada cosa por más pequeña que sea necesitaremos estudiarla. —Pero si se trata de esta chica — continuó Zoe —, entonces habrá dejado pistas muy sutiles que Kesean puede notar, o puede ser que no haya dejado pistas sino que ahora es que quiera empezar a hacerlo. —¿Pero por qué empezar ahora? — inquirió el otro señor. —Porque vio a Kesean — continuó Zoe —, quizás lo notó, ve que su hermano ha crecido, que ahora está ingresando al FBI y que podría incluirse. —Es muy poco tiempo para que lo notase en la cafetería — dijo el agente Lennon —, apenas tuvo unos minutos y tenía tiempo para escribir la nota o colocar la canción, pero ¿de dónde iba a sacar una caja de tinte? ¿En qué momento iba a buscar este video? Puede que lo supiera de memoria, pero ¿va a cargar con la caja de tinte? Y se supone que estaba trabajando en demoler la cafetería. —¿Qué estás queriendo decir, Damián? — preguntó el señor mayor — ¿Qué ella ya sabía que Kesean estaría allí? Los ojos de Kesean se abrieron en su máxima expresión, sería demasiado para procesar que Kerensa estuviera viva, pero más aún el hecho de que lo mantuviera vigilado lo suficiente como para saber que él siempre pasaba por esa cafetería. —¿Siempre vas a esa cafetería, Kers? — cuestionó el agente Lennon. —Sí — respondió en un hilo de voz, estaba asustado. —¿Siempre a la misma hora? —No, pero sea en la mañana  o en la tarde, paso por allí para comprar un café. —Para un ataque así el lugar debe ser estudiado — indicó el señor mayor —, quizás estuvieron vigilando el lugar por unos días y eso fue suficiente para notar que Kesean se la pasaba allí, entonces ella se preparó ante la posibilidad de que él estuviese allí al momento del ataque. —Entonces puede que haya dejado la pista solo hoy para hacerle saber a su hermano que no tenía opción — analizó la señora morena —. En el video Han Seo decía que tomaría una decisión y no se arrepentiría y entonces atacó al otro chico para salvar al protagonista, a quien consideraba un hermano. —Y murió — añadió Víctor —, Han Seo fue asesinado allí. —Entonces quiso decir que su decisión era salvar al tal Vincenzo — explicó la mujer de cabello rojizo —. ¿Qué tal si lo que está diciendo es que se vio obligada a estar en esto y que tomó su decisión y eso era estar con la organización así que no se arrepentiría de eso? —Al principio Han Seo se disculpó — acotó el otro señor —, pidió disculpas a Vincenzo — luego miró a Kesean —, ¿qué tal si te estaba pidiendo perdón? Diciendo que no tenía opción y estaba haciendo algo que era peligroso y no le importaba porque te está protegiendo. Kesean sintió que una lágrima corrió por su rostro inexpresivo. Bajó la cabeza, pasó una mano por su mejilla, aclaró su garganta y declaró: —No tiene sentido. ¿Por qué no tendría opción? ¿Por qué estaría viva y no lo dejó saber antes? —Al parecer lo dejó saber, dijiste que viste este video en su aniversario de muerte, pero no fuiste capaz de entenderlo — dijo el agente Lennon. Eso fue como si le dieran una patada en la boca del estómago. —Damián… — se escuchó como si el señor mayor le estuviese sermoneando. —Es decir — se corrió el agente Lennon —, todavía es una posibilidad, vamos a estudiarla, a revisar los casos anteriores buscando evidencias y esperar que sean suficientes para prevenir un nuevo ataque. Kesean asintió y le miró sintiendo que sus cejas se juntaban por el disgusto y la confusión. —¿Qué es esa organización? — quiso sabe — ¿Qué es lo que hacen? —Kesean, creo que ha sido suficiente información por hoy — indicó la señora pelirroja con tono amable —. Tienes mucho que procesar ya, por favor no te cargues más por hoy. —¿Tan malo es? —Solo, es mejor que vayas a descansar — continuó la señora morena —, nosotros también debemos ir a casa por hoy, así que mañana nos reuniremos y te lo explicaremos todo, además, te necesitamos para estudiar algunas evidencias. El hecho de que no le diesen una respuesta le hizo entender que era más grave de lo que imaginaba, quería saberlo, quería saber dónde estaba metida su hermana, quería saber por qué y qué hacía. Pero ¿ya había aceptado que estaba viva? ¿Estaba viva? ¿Cómo? Si lo estaba, si era cierto que estaba metida en esa organización, debía haber una respuesta lógica, debía haber una explicación para que ella se viese envuelta con esas personas, ella no era mala, en cambio era muy buena, era su ejemplo a seguir, la admiraba, ella no podía estar haciendo cosas así, no podía ser cierto, no tenía sentido. ¿O quizás no quería encontrarle sentido? —Kers — llamó el agente Lennon. Se impresionó al notar que estaba de pie justo a su lado, no le había visto acercarse. —Todo estará bien, ve a casa, descansa, llénate de fuerzas y ven mañana a las nueve para que colabores con nosotros, ¿está bien? Kesean lo pensó un instante y negó con la cabeza. —¿Qué? — preguntó el agente Lennon — ¿Qué sucede? —Tengo clase a las nueve — explicó con voz neutra —, salgo a las once, luego vuelvo a clases a las dos hasta las cuatro y de seis a ocho, tuve permiso de mi profesor para esta hora. Escuchó risas de algunas personas a su alrededor, sin embargo, no sintió como si se burlaran de él por la forma en la que le miraban con agrado. —Que ternura — indicó Zoe con una sonrisa —, es un chico responsable. —Está bien, ve a tu primera clase y reúnete con nosotros a las once, ¿estás de acuerdo? — preguntó el agente Lennon. Kesean asintió y se colocó de pie. —Sí, señor, estaré aquí — luego se giró hacia los demás agentes en la sala —. Gracias por su trabajo y por recibirme, que tengan buenas noches — se despidió. —Buenas noches, Kesean — despidió Zoe. —Espera, no nos hemos presentado — la señora morena se colocó de pie y caminó hacia él —, mi nombre es Dakota Pierce, está bien si te refieres a mí como Dat — extendió su mano hacia él. La estrechó. —Un gusto conocerle. —Él es Gabriel Coleman — señaló al señor mayor quien alzó su mano y sonrió—, él es Carl Johnson — señaló al otro hombre y este asintió —, ella es Zoe Marks — señaló a la rubia —, ella es Trina Lewis —mostró a la señora de cabello rojizo —, y este de acá — colocó la mano en el hombro de Víctor — es nuestro señor de la información, se llama Víctor Graham… —Un gusto conocerte, Kesean — se levantó y extendió la mano hacia él. —Igualmente — contestó estrechándola. —…Este es nuestro equipo, así que puedes contar con nosotros y espero que seamos un buen equipo para este caso. Eso le agradó, calmó sus nervios y se sintió un poco menos solo. —Gracias, es un honor conocerles a todos. —¿Tienes cómo ir a casa? — preguntó el agente Lennon. —Sí, tomaré el autobús. —No, mejor déjame llevarte. —No es necesario, no se preocupe, yo puedo… —Te llevaré — interrumpió determinado —, no te preocupes.
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