—Vamos — dijo el agente Lennon cuando salieron de la sala de reuniones. Kesean movió la cabeza con un poco de confusión, sosteniendo el bolso en su mano disponible. —¿Cómo? —Vas a casa, ¿cierto? —Sí. —Bueno, vamos — dijo como si fuese obvio —. Te llevaré a casa — caminó a través del pasillo con determinación. Kesean le siguió apresurando el paso aun fuera de sí, no queriendo preocupar o perturbar al agente Lennon. —Agente Lennon, de verdad no tiene que hacerlo — habló apresurado mientras lograba colocarse a su lado —. Su casa queda en la otra dirección, así que yo puedo ir solo. Él era más alto que Kesean, unos cinco o seis centímetros. Llegaron delante del ascensor.

