Rozo la presiona con fuerza contra su cuerpo, como si quisiera fundirse con ella y Ariana enreda sus dedos en su cabello. Verlos juntos de esta manera es algo impresionante, transmiten tanta tensión s****l y erotismo que mis mejillas me arden. Me cubro la boca con mis manos y abro mis ojos, impresionada, cuando observo a Ariana empujando a Rozo y golpeándolo con fuerza en la mejilla. — Te dije que no me volvieras a tocar — Dice con voz agitada. — Has sido tú la que me has besado, Ari, pero está claro que eso tampoco vas a aceptarlo, como siempre ¡Bendita negación, la tuya! — Responde Rozo, llevando sus manos a los bolsillos de su pantalón, con toda tranquilidad. — No sé qué diablos quieres decir — ¡Ay amiga! ¡Si supieras! — No seré yo quien te lo explique y te aseguro que, si vuelves

