Leonardi cierra la carpeta después de darle una revisada más, sonríe antes de entregarme la carpeta. El pequeño se ha mantenido en silencio mientras su papá habla de trámites y de exportaciones. Pero mientras hablábamos voltea de vez en cuando para asegurarse de que su hijo sigue despierto. —Maven, no te vayas a dormir—le dice su padre y el niño asiente. —No hay problema si lo hace—me mira y luego me da una sonrisa ladeada. —El probelma es que ni Ramón ni su madre vinieron esta vez—ahora entiendo—. Tengo muchas cosas que hacer en el día y no tengo con quién dejarlo. —Creo que sé quién te puede ayudar. Tomo mi celular antes de marcar a la única persona que puede levantar el ánimo de ese pequeño sin que le afecte. Y me lo debe por aceptar a su gato en la casa. Espero un par de timbres c

