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1945 Words
Angus camina al sillón con un bote de palomitas de maíz, parece un niño chiquito que no recibió un impacto de bala hace menos de dos semanas. Los oficiales siguen investigando quien pudo dispararle a mi prometido y todavía no hay rastros de su agresor. Hemos estado en el departamento desde que lo dieron de alta, me ayuda con mi tarea atrasada y me explica los temas de estadística con suma paciencia. Cristina es quien me ha estado trayendo los temas que vemos en el día o la que me manda los trabajos que los maestros van dejando en el día. —Palomitas y una noche para dos—se me hace extraño que quiera eso que acaba de decir. —Angus... Tu madre quiere que me vaya midiendo vestidos de novia—se sienta a mi lado. —Es normal, después de todo serás mi esposa en un par de meses. Tuerzo los labios y después recibo un beso en ellos. Me subo a las piernas de Angus por la intensidad que le aplicamos después a la unión de nuestro beso. Sus manos suben por mi espalda mientras va levantando la tela de la camiseta que llevo puesta. Hace mucho que no intimamos, bueno para él quince días sin darme un orgasmo es mucho tiempo. Me alejo un poco sólo para que quite la camisa, me regreso a sus labios. El timbre suena sacándonos de la burbuja que iniciamos. Me levanto para ponerme la camisa de nuevo e ir a la puerta. Abro la puerta y me sorprende la persona que está del otro lado de la puerta. —Hola Queen. —Aiden. Un gusto verte. —Como no has ido a la escuela pensé en traerte la tarea. Sonrió y lo dejo pasar aunque no sé cuál será la reacción de Angus al ver a su hermanastro aquí en el departamento. —Hola Angus. —¿Qué haces aquí?—gruñe. Las palomitas siguen donde las dejamos, pero las tomo para evitar que Angus no las tire. Aiden sonríe para luego sacar un cuaderno y hacer la mueca de que viene a pasarme las tareas. —Sólo dejaron dos profesores el día de hoy—asiento mientras voy al segundo piso por mochila. Entro en la habitación que comparto con Angus, decidimos dormir juntos para evitar que si algo lo lastimaba yo estuviera cerca, tomo la mochila donde guardo mis útiles escolares. Me aseguro de tener todo lo que puedo necesitar, antes de bajar. Cuando llegó abajo veo a Aiden molesto con Angus. Pero mi prometido no dice nada. Me siento al lado de Angus que pone su mano sobre mis hombros, mientras busco en mi mochila mi primer cuaderno para tomar el apunte de la tarea del día de hoy. —¿Ya le dijiste para que ocupas esposa?—levanto la vista para ver a Aiden seguro. Miro a mi prometido que no muestra nada, solo que está seguro de no partirle la cara a Aiden. —Cierra la boca, Aiden. —¡Dile! —Aiden, si te estoy dando el permiso de estar en mi casa es porque te ofreciste a traer la tarea de mi novia. —¿Novia o trofeo?—parpadeo varias veces por la última palabra que salió de su boca. —¡Suficiente!—Angus se levanta. Sin decir una palabra más sube las escaleras y se encierra en un nuestra recámara. Regreso la vista a Aiden que sonríe por la victoria que le acaba de marcar a mi prometido. —Es un idiota. —Eso no es asunto tuyo—bramo molesta ante su estúpida actitud. —Harley... —Me casaré con Argus y no me interesan sus motivos—sus ojos adquieren un porte oscuro que no se me hace conocido pero eso es algo que me tiene sin cuidado. Sigo copiando los apuntes y sólo lo que es la tarea, no las respuestas que están marcadas por un marcador verde, terminó de anotar todo y lo conduzco a la puerta. Dejo que se vaya cerrando la puerta a su espalda, no le digo nada. Recojo las cosas que necesite y las meto en la mochila para después irme a dormir, entro en la habitación y Argus ya está dando la espalda a la puerta mientras duerme. Me quitó la ropa que use en el día y me meto a la ducha, el agua relaja mi cuerpo por mucho. En ocasiones el agua es lo único que me hace recordar ciertos puntos de mi vida en los que me da miedo volver, y el agua me recuerda porque me vine de mi hogar para estudiar aquí la universidad. No quiero volver a ser el blanco de comentarios y de personas que no son ni amables ni amigables. Me acuesto en la cama con Argus, le doy la espalda y cierro los ojos para sentir sus brazos envolverme y juntarme a su cuerpo. Admito que es un lugar cómodo para dormir pero no tengo nada en cuenta cuando estoy en ese lugar que me hace sentir que estoy segura. /// —Se vería bien un color gris—dice la madre de Angus. Angus se pone diversos trajes para usar en una fiesta que su madre está organizando y lo quiere presentable. Por lo poco que sé de esa fiesta es que es uno de los eventos más importantes entre las personas de clase alta, Aiden asistirá por obligación y yo por ser la prometida de Angus. —Madre... Yo soy quien escoge mis trajes—interviene Angus para no cambiar el traje n***o que se adihere a su cuerpo—, si quieres escogerle algo a alguien... Escogerle un vestido a Harley. —Ya tengo. Ambos me miran como que si mi boca soltó una locura enorme, pero tengo muchos vestidos que pueden combinar con el traje que Angus escogió. —No creo que debas llevar el vestido que... —Tengo un par que no he... —¡Tonterías!—su madre se pone a mi lado antes de tomar mi mano y jalarme a la zona de mujeres—Te escogeremos un vestido bonito. Algo digno de la esposa de un Dalton. No hay remedio. No puedo contra la madre de Angus, es una mujer ruda, de baja estatura y con cincuenta kilos de carisma. Me da varios vestidos todos de diferentes colores tamaños y formas. Me canso de probarme tantos diseños cuando en casa tengo como dos que no he usado y los tengo porque Angus me sorprendía con esos vestidos cuando terminaba de coger conmigo después de dos días de estar en su cama gimiendo como animal. —Creo que iremos a otra tienda. —Así está bien... Puedo con un vestido que... —Ya habíamos hablado, te compraremos un vestido bonito para que puedas dar a conocer que serás esposa de Angus. Le sonrió de manera débil, veo a Angus hablar con una de las señoritas que me traen los vestidos, la madre de Angus me trae un par, uno rojo y otro blanco. Los dos se me ven bien pero no son tan bonitos como los que Angus me compra o elige para mí. Niego al ver qué ambos vestidos me quedan horrendo, suspiró y niego antes de quitarme el segundo vestido. La chica me pone un vestido en el perchero y se retira sin decirme una palabra. Lo veo y es... Angus. Me pongo el vestido que Angus mando para mí, y el vestido se adapta perfectamente a mi silueta, sonrío al ver lo bonito que se me ve está prenda de ropa. Salgo para ver a Angus pero no está en el lugar. La chica me da una nota y sonríe. "Te lo veré puesto el día de la fiesta". Me sonrojo al ver qué Angus me conoce muy bien, el vestido es una mezcla perfecta entre lo sensual y lo elegante. Justo lo que Angus y yo queremos demostrar en mí y en él. —¡Se te ve hermoso!—dice su madre alegre. —Gracias. —Nos lo.. —Ya está pagado. Asentimos, la señora Roset no me dice nada por lo que su hijo dejo pagado para mí. Pero Angus no ve el costo de las cosas antes de extender la tarjeta para que la señorita cobre el artículo que Angus quiere a su disposición. La señorita nos da un par de tacones, y nos dice que esos también están pagados. Me dan el recibo de compra y al ver las cantidades quiero morir. Angus se pasó con lo que pagó por un par de cosas tan simples. No quiero ver qué el ticket de nuevo. Lo guardo en la bolsa donde llevo los zapatos, caminamos por la calle cuando Aiden se estaciona a nuestro lado, al parecer él nos llevará a nuestras casas. Sigo viendo los números que forman el costo del vestido que llevo en mis manos. No quiero decirle nada pero es que se excedió con el costo de un simple pedazo de tela que... Resalta mi cuerpo. —No me dejaste ver la nota—dice la madre de Angus. —¿Hmmm? —La nota. Se la doy y sus ojos se agrandan al ver el precio de lo que llevo en mis manos, sus ojos se elevan a mí y luego los regresa al papel con números y códigos que pertenecen a cada uno de los objetos que llevaré en ese evento tan importante. —Mi hijo sí que debe de quererte para gastar tanto dinero en los vestidos—no sé cómo sentirme por esas palabras. Ríe despacio y niega de manera sutil—. Dios, no quiero ni pensar cuánto no gastará en el vestido de novia. Yo tampoco. /// Pasó el último apunte que la maestra escribió en el pizarrón antes de levantarme e ir a llevarle la tarea que dejó el día de ayer. Volví a las clases después de que Angus regresará a trabajar hace unos diez días. —Muy bien, señorita Adams. —Gracias. —¿Cómo sigue su prometido?—ladeo la cabeza y ella sonríe—. Angus Dalton fue mi estudiante hace como siete años. Cinco años que me lleva y dos antes de que se graduará. —Buen estudiante... Pero pésimo para quedarse callado ante un cuestionamiento que todo el mundo se pregunta. La sonrisa se forma en mis labios. Ese es Angus. —Felicidades por su compromiso. —Gracias profesora. La maestra nos deja salir a eso de media hora después de que yo le entregué el trabajo, Cristina va a mi lado diciendo un montón de cosas sin sentido sobre que estoy haciendo una locura al casarme con Angus. Pero a Angus le falta hacer un paso grande antes de casarnos. Conocer a mi hermano mayor. Cuando llegamos al estacionamiento veo a alguien que se me es muy conocido. —¡Cole!—corro a él antes de abrazarlo y darle un beso en su mejilla. Dios. Que emoción verlo. Después de dos años de no hacerlo, sus brazos se enredan en mi cintura antes de que me baje y de un beso en mi sien. —Hola Cole. —Cristina. —¡Que emoción verte! —Quería para ver a esta pulga antes de irme. —¿Irte? Me sonríe de manera ligera antes de darme un beso en la mejilla. —Tú, tranquila—ve la hora y sonríe—. Vamos a cenar que muero de hambre. Asiento antes de que Cole pida un taxi y vayamos a comer algo. Extrañaba tenerlo cerca, porque tenía mucho sin estar a su lado.
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