La reunión a la que me trajo Angus es de negocios y de convivencia, pero más que nada de negocios. Muchas personas de este lugar piensan que tengo un año de relación con Angus y que es posible que me pida matrimonio para antes de fin de año como si eso fuera posible.
Angus sabe fingir muy bien en sociedad, da muy bien la impresión de que somos pareja y por eso las personas se tragan esta mentira.
—¿Quién es la chica, Angus?—pregunta una mujer de casi cincuenta años.
—Ella es mi prometida, Harley—trago cuando lo escucho decir eso.
Pero la sonrisa que tengo en los labios no se me borra, sigo fingiendo que es buena noticia lo que acaba de decirme de una manera no tan grata.
—No sabíamos que estabas comprometido—dice la mujer.
—Todavía no damos esa información al público.
—Pues felicidades, tu madre estará encantada con la boda—Angus deja un beso en mi mejilla.
No.
Si piensa que me casaré con él... Está loco de remate, no me voy a casar por más dinero que me dé. Esta cosa la acepte porque no involucraba gran esfuerzo de mi parte y ahora parece que daré ese esfuerzo para... Lo mataré.
Angus pasa con otra familia que también nos felicita por el compromiso, al parecer escucharon la conversación con la señora que dejamos atrás. Cuando terminamos de dar una sonrisa a todos y fingir que estoy súper emocionada por mi futura boda, decidimos que es hora de regresar.
Estoy callada y eso de alguna forma es la señal de que estoy confusa y un poco enojada con él por lo que acaba de suceder.
De la nada se orilla en el camino antes de apagar el motor y suspirar.
—Harley... ¿Puedes hablarme?—giro mis ojos a él y luego regreso al frente.
—¿Para qué?
—Lo que pasó en la...
—¡No me voy a casar contigo, Angus!—estoy molesta.
Pero creo que eso es poco, estoy furiosa con él y por lo que quiere hacer de mi vida.
—Por favor, Harley... Necesito hacerlo.
—¿Necesitas?—ladea los labios.
—Harley, mi padre dejo cierta herencia que necesito cobrar antes de...
Me bajo del auto antes de que diga otra cosa que me arruine más la noche, en primera no quiero casarme con alguien que no amo, en segunda... No puedo huir siempre de las cosas que me pasan en la vida.
Pero sí tratar de escapar de lo que me perturba.
Escucho que me llaman, pero no me volteo, sigo caminando ignorando la voz a mi espalda. Ignorando a todo lo que me rodea, sólo me concentró en seguir adelante sin detenerme.
Pero cuando menos lo pienso, la mano de Angus me toma y gira para después besar mis labios con algo nuevo, algo que nunca sentí en sus besos antes de este.
Mi mano sube a su nuca para apreciar el beso tan rico que me da. De ser tierno, pasa a ser de necesidad, y yo no me quedo atrás, mis manos bajan por su cuerpo delineando sus músculos y trazando las marcas de su cuerpo.
—Vamos al departamento antes de que te desvista aquí.
///
En la mañana, me preparo para ir a la escuela. Tengo mi mochila lista y las tareas hechas, siempre que vengo a casa de Angus, después de recibir cierta cantidad de orgasmos me dedico a hacer mi tarea en algunas Angus me ayuda, pero más que nada en las de matemáticas, en esas le salgo debiendo mucho, trata de enseñarme pero no se me quedan las cosas en la cabeza en ocasiones lo desespero y en otras me tiene toda la paciencia del mundo.
Se para atrás de mí antes de alejar una parte de mi cabello y dejar un par de besos en mi piel. Jala mi trasero para atrás y su erección se pierde contra mis nalgas.
—Angus...
—Ya sé... Te veo en la noche—asiento—. Y con respecto a nuestra conversación de anoche...
—Luego vemos eso—me doy la vuelta para ver qué tiene dudas y es cuando decide dejar un beso en mis labios.
Se lo acepto. Aunque me da miedo, me da miedo aceptar que puedo pasar a más con él, y que puedo hacer cosas que no quiero hacer.
Enamorarme de él es una de ellas.
Su beso me traslada a la cama, ambos estamos absortos del mundo. Sólo dejamos que la lujuria y el deseo hablen por nosotros. Terminó sin ropa y con las piernas abiertas. Sus penetraciones son lentas y trata de que sienta algo que no me gusta sentir.
Besa mis pechos mientras gimo alto al tenerlo entrando y saliendo de mi cuerpo, por los jugos que resbalan por mi v****a su maldito pene se mueve de una manera tan deliciosa en mi húmedo agujero. Jadeo sintiendo sus penetraciones profundas, besa mis labios, para tenerme atada a la realidad mientras me hace maravillas en esa zona tan delicada de mi cuerpo.
Cuando terminamos con los orgasmos que nos tumban sobre la cama, deja un beso en mi pecho y después sale de mí. Me sonríe y dice que me vista que me llevará a la escuela.
Nunca lo hace. Siempre me lleva Daniel. No digo nada, sólo me visto con él al mismo tiempo. Salimos del departamento mientras yo voy arreglando mi cabello y mi maquillaje él cierra la puerta.
Caminamos a la salida del edificio, después le dice a Daniel que tiene que ir por su madre al aeropuerto y que de paso recoja al idiota de su hermanastro de la casa de su madre.
No pregunto. Aunque debería, y sigo indecisa con respecto a lo de mi matrimonio con él.
Subo al auto deportivo que me muero por conducir, miro a Angus que me abre la puerta del copiloto.
—¿Qué?
—¿Puedo...?
—No choques.
Subo al auto en el asiento del piloto, prendo el motor del auto mientras pongo la marcha. Angus pone una canción en la radio que me hace sonreír, no pensé que tuviera esos gustos de música. Mientras voy manejando puedo ver la ciudad en este asiento del auto. Todo tranquilo pero hay que estar atento para que no se nos estrellen en la parte trasera del auto o en la delantera.
Cuando escucho las canciones de Angus me da risa que The One That Got Away, se una canción que él tiene y que tararea por lo bajo. Estaciono en un lugar de la universidad, y estaciono aquí, porque da cerca de mi salón y porque Cristina está parada junto a una jardinera viendo su teléfono, está checandome la hora.
Me bajo del auto seguida de Angus, que da la vuelta para darme un beso que me parece el de despedida.
—Paso por ti cuando termines.
—¿No debes mantener una empresa a flote?—sonríe y juro que ya me están asustando sus comportamientos.
—Sí, pero... Quieras o no, es más importante mi prometida que la empresa que me da de comer.
Ladeó los labios antes de recibir otro beso de su parte, y en ese beso siento que toma mi mano para después sentir el anillo que va poniendo en mi dedo anular.
Cuando nos separamos, me guiña un ojo y finalmente deja un beso en mi frente.
—Te veo a las cuatro.
Me alejo para que se suba a su auto y se pueda ir, admito que ese beso me tomo por sorpresa. Cuando se va, suspiró, Cristina se pone a mi lado para luego apresurarme para ir a clases.
Uso mis pies para moverme aunque para ser sincera mi cabeza va en qué me casaré en poco tiempo. Me siento en el lugar de siempre con Cristina a mi lado. Me pregunta por mi salida de hoy cuando ve el anillo reluciendo en mi dedo.
—¡Te vas a casar!—ella sabe mi relación trabajo y sexo con Angus.
Veo que mis compañeros nos observan por el grito que Cristina dió, y no sólo los compañeros también la maestra de historia de ventas se me queda viendo por culpa de Cristina y de su bocota.
—¡Santa madre de las Vírgenes!—me encojo en mi lugar.
—Calla.
—Te vas a casar pendeja.
—Señoritas, Adams y Wayne, ¿pueden guardar silencio?
Asentimos apenadas. El idiota de ayer se me queda viendo con cierta expresión de decepción en su rostro, no sé porque, sí sólo intercambiamos un par de palabras el día de ayer. Nada que ver con lo que nos pasó.
Cuando la clase termina, todos salen pero la maestra me retiene. Me acerco a sus escritorio cuando me dice que lo haga. No estoy nerviosa, no es la primera vez que una profesora quiere hablar conmigo sobre mi comportamiento tan explosivamente raro.
—Lo siento profesora...
Esta vez no de pedir disculpas yo, pero lo hago por la mejor amiga tan bocona que tengo y que no creo cambiar en un largo tiempo.
—Felicidades por su compromiso—eso es raro.
—Creo que no la entiendo.
—¿Qué no comprende de mi felicitación?
Todo.
—Me alegra que se vaya a casar Adams—ladeo la cabeza más confundida—. Cuando yo era joven... Descuide mi vida personal por cuidar la laboral y al final, me quedé sola. Sin esposo, sin hijos y sin una familia a la cuál acudir, no tengo amigos debido a mi trabajo excesivo. No cometa ese error, haga de su vida la mejor balanza y verá que tendrá una hermosa vida. Suerte señorita Adams.
Le agradezco y salgo del salón, giro mi vista hacía atrás y por más que duela la imagen de ver a una mujer madura como la maestra Greta... La vida es así. Y no quiero desperdiciar un año con Angus. Tengo que hablar con él, es cancelar o... Convencernos de que será duradero y que aunque no sentamos nada el uno por el otro podemos cuidar un par de hijos juntos.
Es su decisión.
No la mía.