Scarlett bajó la cabeza cuando pasó junto a la Madre Superiora. El trabajo de ese día era pesado, sin embargo, siempre había tiempo para tomar algo de aire fresco mientras recogían las frutas del huerto. Le gustaba sentir la brisa helada golpeando sus mejillas pálidas, y suspirando, continuó caminando. Para llegar al huerto debía seguir el mismo camino de la noche que descubrió la morbosidad bajo la abadía. Era el mismo camino, sin el mismo destino. Pasó junto a varias de sus hermanas, y siguió caminando. Un cuchillo estaba fuertemente sujeto en la mano de la mujer que la esperaba al otro lado de una de las tantas puertas. Scarlett pensaba en que se aproximaba una tormenta, cuando alguien tiró del velo sujeto a su cabello y envolvió sus piernas con las suyas. Sus manos fueron al pecho y e

