Alexander sabía que tenía que acatar esa orden, era cierto mientras estuvieran en el recinto del fiscal del estado, la autoridad era ella, se retiró de la oficina, percatandose que a él no era el único a quién temían incluso cree que le tenían pavor, no terror como a ella. Miranda se quedó pensativa por un instante murmurando - "Condenado Clayton, si no hubieras hecho nada por mí, no te debería nada, pero esto es mero interés no puedo permitirme que mis antecedentes personales, me impidan ganar los casos" - De: mlkuri@ag.ny.gov Para: acclayton@nycourts.gov Respetado Magistrado Alexander Clayton Le redactó este escrito a título personal para reconocerle su esfuerzo brindado durante mi estadia en el hospital. De antemano me despido indicándole que vengo más fuerte que nunca para qu

