Miranda salió de la oficina de Alexander en lo personal no le caía mal, incluso hasta le agradaba, pero sí, era un cabrón; sin embargo no había duda de que era mucho mejor que George, eso sí sabía que él por default había investigado su currículo con la fama que tiene y para nadie es un secreto que su antiguo jefe es un vago patológico; era absurdo pensar que no la iba a investigar; no importaba una vez más iba a demostrar que su pericia como abogada era impecable. Alexander admitía que ella tenía razón, pues él mismo se frustra con ese Leonardo; pero quería ser infalible en su fallo y sabía que podía contar con ella para hacerlo, aunque después ella misma lo decapitará, ellos como unidad especial funcionaban de manera semiautónoma y diferente al sistema de justicia estadounidense apoyaba

