Y cuando por fin soy encontrada por James, debo correr por toda la cocina, la sala y las escaleras para llegar a librarme, pero claro, James ha llegado antes que yo y se burla de mí sobre el último escalón, toca la pared donde ha contado en cuenta regresiva desde diez. -Libre –se ríe. Le doy una palmada en el trasero y se ríe animadamente. Me la devuelve y de repente me veo sobre su hombro. -¿Me vas a cargar? -Vamos a desayunar –dice bajando las escaleras. -Era mi turno de contar. -Luego. -¿Por favor? -Luego. -James... -alargo su nombre. Me golpea el trasero nuevamente y se ríe. Entramos a la cocina y el gentío aún está allí. James se disculpa y me sienta sobre la encimera. -Yo te hago el desayuno hoy, ¿qué vas a querer? -Quería contar y que tú te escondieras. -¿Té? Muy buena

