Termino de arropar a David y le planto un beso ruidoso en la frente. Mi hijo mayor se ríe tiernamente antes de cerrar sus ojos y darse la vuelta. Megan me observa desde su cama, le regalo una sonrisa, pero ella no parece tener las intenciones de devolvérmela, cierra sus ojos y se cubre la cara con la manta. Sonrío divertida, apago la luz central luego de encender la lámpara porque a ninguno le gusta dormir a oscuras. Megan se descubre un ojo y me observa atentamente, me cruzo de brazos y recargo mi peso sobre el marco de la puerta, ella termina de quitarse la manta de la cara y forma una tierna trompita con sus labios. —Hasta mañana, princesa —le digo con una sonrisa en mis labios. —Hasta mañana, ma —me dice por lo bajo. Su voz de niña se quiebra—. ¿Quieres dormir conmigo? Observo hacia

