—Mamá —hablo Leo en cuanto vio entrar a su madre por la puerta del hospital—. ¿Dónde estabas? ¿Qué tenías qué ...? -Hola Henderson —hablo una señora. —Nana —susurró sorprendido—. ¿Pero cómo ...? —Tranquilo, tu mamá me lo ha dicho todo, antes no pude venir por mi hija había enfermado, luego yo —rio, pero era una risa triste—. Y mi niña. —Lo sé —susurró y la abrazo—. No sabes cuánto me haría uno falta de tus abrazos. -Mucho. Estoy orgullosa de ti. Te he visto en televisión. Eres muy bueno, también te oído cantar, ella ... No lo digas, sé sé y deshicieron el abrazo. —A mi no piensas saludarme "Leo el famoso Henderson" —hablo una castaña. —Lily ... ¿Pero ...? —Susurró. No digas nada. Tu mamá, me hablaba a diario. Hace poco me dijo lo de Ally, que ya era hora. Así que no dudé en venir
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