Aquella noche, Josh, al entrar en la habitación del hotel, agarró del brazo a Higinia, colocó una silla delante del ventanal con vistas a la ciudad, hizo que su mujer se arrodillara en el asiento con el cuerpo doblado hacía delante apoyándolo en el respaldo. —¿Qué haces Josh? ¿Qué pretendes poniéndome así? —¿Y tú? ¿Qué hacías diciendo que te ibas a ir con el barbitas guapetón ese? —¿Estás celoso? Anda ya. Josh le subió la falda del vestido y le hizo sacar el culo, le miraba las bragas mientras se desabrochaba el pantalón, se sacaba la polla y empezaba a meneársela para que creciera. —Si tú no has sido nunca celoso ¿Qué haces hombre? Josh se mojó la mano con saliva, se la metió por dentro de las bragas por detrás y le lubricó el coño. —Ahora te vas a enterar de lo que te voy a hacer

