El lunes se despertó Sabrina, parecía que lo supiera Carlos, sonó el móvil por primera vez, como no contestó, recibió un mensaje. Se levantó y caminó entrando en la cocina, Víctor le había dejado preparado el desayuno, como cada día.— Tú no me fallas nunca papá.— Dijo en voz alta Sabrina. Desayunó mirando por la ventana de la cocina el patio, las lágrimas volvían a recorrer su cara, Carlos había sido el chico que más quiso, se rectificó a ella misma, al que más quería, para que se iba a engañar, era la verdad, no se iba a olvidar de él de un día para otro, olvidarse de él, que difícil sería eso ¿Cuánto tiempo tendría que pasar para olvidarlo totalmente? A saber, en ese momento lo veía realmente difícil. Se volvió a la cama, solo tenía ganas de llorar. En la universidad Carly habló con Car

