El tiempo pasaba, la obra de la biblioteca avanzaba en los plazos previstos, también se acababa el máster para Victor, Antonio le hizo entrega del diploma, abrazándolo emocionado, con lágrimas en los ojos. Ya se preocupó Antonio de convencer al decano para que le dejara volver a repartir los diplomas, deseaba ser él quien se lo diera a su mejor amigo. Luego tuvo que aguantar el cachondeo de Victor durante días. Aquella misma noche, como hacía un año atrás, lo celebraron en la casa de Antonio, volvían a reunirse todos, incluidos Juan y María, el hermano de Victor y su cuñada no se quisieron perder la entrega del diploma. Todos cenaron alrededor de una mesa en la terraza, una mesa que Margarita se había preocupado de adornar y dejar en perfectas condiciones. Después de cenar la gente se fue

