La escena era desoladora, Víctor, seguía escuchando los pasos de las personas que corrían por el pasillo, en cámara lenta, muy lenta, no llegaban nunca. En la habitación, Sabrina seguía estirada y abrazada a Carly, Higinia las miraba a las dos llorando desconsoladamente, detrás, Josh estaba deshecho, destrozado, Víctor se había acercado a él apretándole con la mano el hombro. De pronto, Sabrina le apretó la mano a Carly con fuerza, levantó la cabeza y empezó a gritar. —Ya está bien Carly, se acabó la broma, reacciona ya, despierta de una puta vez, no puedes irte, es demasiado pronto, tenemos muchas cosas que vivir juntas todavía ¡Hostia! ¡Despierta joder! – Gritaba Sabrina como una poseída.— Como no despiertes me voy a cabrear mucho contigo, me enfadaré de verdad, no te voy a volver a ha

