—Un día que viniste al bar, creo que en esos momentos estabas enfadada con Carlos… —Casi siempre está enfadada conmigo, se busca una excusa rápido para estarlo.— Decía Carlos. Sabrina levantaba una mano para darle un cogotazo, Carlos se apartaba para que no se lo diera riendo. —Te quieres callar tú ya.— Le decía Sabrina a Carlos. —Pues ese día, me dijiste que tu padre tenía una novia.— Sabrina se ponía las manos en la boca abriendo los ojos, se acordó perfectamente.— Menudo susto me pegaste, después me di cuenta que era yo, que tonta, hasta me dijiste como la llamabas, la Folli Folli, y yo allí, aguantando como una campeona tragándomelo todo. —Lo siento Mariah, de verdad, ya me acuerdo de ese día.— Se arrepentía Sabrina. —¡La Folli Folli! Que cojones tienes Sabrina, desde luego.— Se

