La primer novia de Kim Pete había sido una chica de su curso de tercer grado, una niña con un poco de peso de más, al final terminó con ella haciéndola llorar y ganando que le lanzara ramen en los pantalones.
Fueron dos cosas las que logró aprender de esa experiencia: Nunca jugar con los sentimientos de alguien solo por lastima y nunca romper con alguien cuando tuviera un ramen cerca.
~
Para Pete el confiar en alguien era sumamente difícil, claro que confiaba en sus amigos pero siempre había cosas que no eran para contarlas con cualquier persona. Aunque en ocasiones había ciertos detalles que sabía que carcomían por dentro, es como si te perforaran la cabeza lentamente, como si estuvieras cargando algo muy pensado en los hombros y para liberarte de todo eso debes hablarlo antes de que sea demasiado tarde.
Como aquella vez donde había estado haciendo un trabajo en equipo junto con sus compañeros de doceavo grado, en un tiempo ya nadie quería hacer nada y dejaron todo en las manos de Pete, él no mostraba suficiente confianza para decirles "¡Oigan! Realmente no puedo hacer el trabajo solo, ¿Pueden ayudarme?" Solo logró quedarse callado hasta que el estrés y frustración lo consumió por completo. Terminó gritando a todos que eran unos estúpidos inservibles buenos para nada ganando así que medio grupo lo odiara pero eso fue lo de menos, estaba agradecido de quitarse personas tóxicas en su vida. Al final sacó la nota más alta del aula.
— Verás —Carraspeó— ¿Cómo debería decirlo?
— Vas a decirme que no tienes novio, ¿Verdad?
— ¿Cómo... —Mostró una expresión de asombro
— Es algo obvio, soy tu amigo y te conozco, en parte ya nos lo hubieras dicho antes.
— Tengo un novio, Josh.
— Deja de bromear —Rió y seguidamente chasqueo la lengua haciendo notar que no creía nada de lo que su mayor le decía.
— Mmm... —Suspiró— Es algo así como un novio falso.
— Oh, ¿Le has pagado para que diga ser tu novio?
— ¡No!
— ¿Entonces? —enarco una ceja
— Es un... —El mayor se sonrojo un poco sin saberlo y el pelirrojo miraba todo, era un nuevo comportamiento que le era divertido ver— Un amigo —Finalizó.
— Que raro, yo conozco a todos tus amigos.
— Es un poco complicado —Recargo su rostro en un brazo y se quedó mirando hacia un punto fijo— ¿Quieres la historia resumida o con detalles?
— Resumida.
— Bien, lo he conocido por i********: y se ha ofrecido a ayudarme, hoy voy a conocerlo en persona.
— Rayos querido Pete —Susurro— ¿Estas loco?
— ¿Por qué debería estarlo?
— ¿Qué tal si es un secuestrador o alguien malo?
— No seas exagerado Josh —Viro los ojos— No va a pasarme nada.
— De ninguna manera dejaré que vayas solo, voy a acompañarte.
— ¡No! Eso va a mirarse raro.
— Debo protegerte pequeño.
— Mocoso exagerado —Soltó un ligero golpe en su frente.
El rubio estaba nervioso de ir hacia donde Joon, era pésimo para salir con las personas ya que siempre hacia cosas imprudentes. Recordaba la vez cuando un chico le invito a comer; Pete comió tanto que el dinero fue insuficiente para pagar la cuenta y terminaron lavando los platos del lugar, desde ese día nunca volvió a saber nada de ese chico.
— ¿Te dijo que se vieran aquí?
— Si, ahora vete.
— Uh, sigue dándome desconfianza esto.
— Ya no soy un niño, puedo cuidarme solo y de todo caso, ¡Joon es más pequeño que yo! —Gritó con un poco de ironía.
— ¿Que yo qué? —Una voz gruesa interrumpió al par de amigos.
— Oh, tú eres el de i********: —Sonrió el pelirrojo— Yo soy amigo del lindo de Pete me llamo Josh —Estiró su mano— Pero puedes llamarme Joshi.
— Soy Joon, amigo de Pete —El moreno sonrió mostrando unos particulares hoyuelos.
— Bien, debo irme pero antes de eso —Josh escaneo a Joon de pies a cabeza— ¿No eres una mala persona o algo así?
— ¡Josh! —Sentenció enojado el rubio pero solo escuchó una carcajada del contrario.
— Hermano, creo que no te diría si fuera alguien malvado.
— Buen punto —Rió— Bien, tengo que irme te dejo a Pete en tus manos, cuídalo mucho y no dejes que cuente chistes.
Dicho esto el pelirrojo se fue de aquel lugar dejando a Pete avergonzado al cien con su rostro más rojo que un pimiento.
— ¿No vas a saludarme, Pete?
— Estoy muy avergonzado —Colocó sus manos en su rostro.
— Que divertido eres —Volvió a reírse el menor mientras observaba al rubio cubrir su rostro.
— ¡No te rías! —Le dio un pequeño manotazo en su brazo.
— Bueno, hay que pasar al local —Joon dejó de reír y tomó el antebrazo de Pete para hacerlo pasar.
— Bien, pide lo que quieras, yo pago.
— ¿De verdad? —Joon le miró directamente enarcando una ceja haciendo que Pete se pusiera nervioso nuevamente—.
— En serio —Tragó saliva—.
— Ya, no te pongas nervioso Pete—Recalcó sus palabras en el Pete—.
— ¿Nervioso de donde? Ya te estas imaginando cosas.
A Joon le parecía bastante interesante el rubio, había imaginado que su encuentro iba a ser algo aburrido y monótono como cuando conoces a una persona por primera vez pero en cambio fue divertido, nunca había experimentado algo así. Una vez que estuvieron frente al mostrador de pedidos ambos pidieron un smothie y un pastel de tres leches.
— ¿Su pago va a ser en efectivo o tarjeta de crédito? —La cajera cuestionaba mientras ponía toda la atención en el ordenador—.
— Efectivo
— Tarjeta —Contrataco Joon y estiró su mando dando el trozo de plástico a aquella chica—.
— Bien, le entrego su ticket.
El menor tomó su pedido y se aceleró hacia una mesa dejando a un Pete bastante confundido.
— ¿No vas a sentarte?
— Dije que iba a invitar yo —El rubio tomó asiento frente a este y lo miró con el ceño levemente fruncido.
— Puedes invitar para la próxima.
— ¿La próxima?
— Ya sabes, vamos a tener una semana de vacaciones, ¿No es así?
— ¿Tú también vas a tener la semana de vacaciones?
— Todas las universidades la tienen dude.
— Es verdad, pero bueno... —Tomó un sorbo de su bebida— Normalmente suelo tener esa semana para estudiar, ya sabes que para eso la dan ya que los exámenes vienen después para que seguidamente el semestre termine.
— Un día no te va a afectar.
— ¿Quieres ir a comer? Conozco un buen lugar, la señora que atiende es mi amiga —Señaló con orgullo.
—Dios, ¿Cómo te hiciste amigo de una señora de un lugar de comida? —Sonrió— Eres curioso.
— Pues sucedió —Se encogió de hombros.
— Siento que hay algo escondido ahí y no lo quieres decir —Entrecerró los ojos.
— No hay nada extraño con ser amigo de una señora que vende comida.
— Lo hay, yo siempre he querido tener una amiga que vende comida.
— Eres extraño —Rió— Bien, ¿Debería contártelo?
— Por supuesto —Joon recargo su rostro en ambas manos para prestarle toda la atención a Pete.
— Un chico me invitó a salir, a comer, para ser específicos. El punto es que ese día comí tanto que no le alcanzó el dinero y yo tampoco llevaba mucho —Mostró un pequeño puchero mientras miraba su pastel— Al final nos quedamos a lavar los trastos del lugar —Soltó una pequeña risa— La verdad eso a mi me pareció muy gracioso pero a él no y me dejó de hablar.
— ¿Bromeas? ¡Eso se escucha súper divertido!
— ¿Verdad que si?
— Claro, ¿Por qué se enojó? —Mordió un poco su pastel— Era un idiota.
— Bueno, de ese incidente la señora que atiende se burló de mi los dos meses que fui al local, diciendo que era un glotón.
— La comida es deliciosa y sagrada, no te culpo que hayas comido mucho.
— Nadie había entendido ese punto, ¿Dónde habías estado toda mi vida Joon?
— Esperando por un glotón como tú —Sonrió.
Pete comió pastel y tomó de su bebida para evitar sonreír.
— Bueno, deberíamos ir a ese lugar.
— Claro, siempre es bueno lavar platos —Sonrió— ¿No es así Pete?
— Por supuesto —Le miro— Bien, ahora es momento de darte las gracias por ayudarme con esta farsa.
— No hay problema, se ve que eres un chico lo bastante divertido.
— También lo eres tú —Sentenció con una pequeña sonrisa.
— Espero que nos hagamos buenos amigos.
— También lo espero yo, Joon.
La tarde pasó bastante amena, ambos chicos estaban disfrutando de la compañía del otro. Para Joon era algo completamente nuevo, pues, nunca había salido con un chico a tomar un café con esas intenciones, pero no era algo que le molestara, al contrario, había visto cosas en Pete que le hacían reír cada cinco minutos y eso le agradaba en demasía; también descubrió la peculiar risa del rubio, era demasiado graciosa y lo hacía reír aun más.
— Uh, es demasiado tarde, tengo que regresar a mi casa —Comentó Pete mientras se colocaba su abrigo.
— ¿Quieres que te lleve en mi auto?
— ¿Tienes auto? —Una cara de asombro se vio reflejada.
— De ninguna manera, así le digo a mi escoba con la que ando por la ciudad.
— ¡Qué pesado eres Joon! —Quería fingir que estaba molesto pero eso no se logró al echarse a reír por el chiste del menor— Es triste que a ti se te dejen conducir y a mi no.
— ¿Por qué no?
—Uh... —Pensó— Digamos que soy un poco problemático.
— Lo he notado —Se levantó de aquel sitio y caminó hacia la puerta junto con el rubio.
Todo era sumamente divertido. Pete había sido cuestionado por todos sus amigos y ya toda la universidad sabía que salía con uno de los chicos más populares de la Universidad Nacional de Seattle. Había ganado miles de seguidores y también varios haters que se la pasaron insultándole por ser pareja de Joon. Cuando hubieron llegado a casa de Pete ambos habían acordado publicarlo en sus r************* para verlo más factible. Aunque Pete le dijo a Joon que no se preocupara tanto este dijo que necesitaba ver el mundo arder, así fue como ambos estaban en la boca de todos en ese preciso momento. Lo bueno, la semana de vacaciones no tardaba en llegar, lo malo; le estaba encantando todo esto.