La segunda relación que Kim Pete tuvo fue un chico que conoció en una cadena de comida rápida cuando sus padres lo llevaron a comer ahí por su cumpleaños. Juró que fue amor a primera vista y fueron novios durante esas tres horas antes de que ambos se fueran a sus casas, el contario le pasó su número telefónico pero Pete lo anotó mal y no volvió a saber nada de él.
Aprendió dos cosas: No enamorarse tan rápido y preguntar dos veces por un número de teléfono.
~
La pequeña semana de vacaciones había iniciado para todas las universidades en Seattle. Algunos las tomarían para estudiar ya que los exámenes vendrían después de esto, otros más no estudiarían nada para salir a divertirse y se arrepentirían después; Luego estaba Pete, quien quería estudiar y divertirse al mismo tiempo, normalmente siempre terminaba haciendo la primera opción y dejando de lado los planes con sus amigos pero en esta ocasión alguien lo estaba tentando para que eligiera divertirse.
— ¿Quieres que vayamos juntos a la biblioteca? —El menor de cabello castaño sonrió—.
— Tee, claro —Contestó animadamente—.
— Paso por ti en una hora, lindo,
Pete siempre era alguien muy competitivo y quería sacar las mejores notas del curso así que decidió ir hacia la biblioteca para estudiar junto con Tee. Su menor siempre había sido alguien muy cariñoso con él, por aquella razón le tenía muy buenos sentimientos a este llegando a un grado donde comenzó a tener sentimientos por él, al final se dio cuenta que aquello no valía la pena, pues, prefería tener una agradable amistad que a llegar a perderlo por una posible relación fallida.
— Príncipe —Tee sonrió al estar frente al rubio—.
— Plebeyo —Siguió aquel juego y se echó a reír—.
— ¿Listo para estudiar?
— Yo nací listo — Le dio una leve sonrisa e ingreso al auto—.
— No olvides ponerte el cinturón —Sentenció con preocupación al estar frente al volante—.
— Tee, antes de ir hacia la biblioteca, ¿Podemos pasar a que me tiñan el cabello?
— ¿Teñirte el cabello? —Una mirada de asombro se reflejó en su rostro—.
— Si, lo teñiré en un tono más oscuro, ¿Qué opinas?
— Opino que todo en ti se ve bien.
— Eso ya lo sé —Guiño un ojo—.
— Bribón presumido —Chasqueó la lengua —Que te den.
— ¡Ya! Más respeto a tu mayor —Soltó un golpe al contrario—.
Entre risas y bromas surgió el camino hacia la peluquería donde le harían un cambio de imagen al mayor. Recordaba aquella vez donde el por si solo decidió cortar y teñirse el cabello, terminó con el cabello hecho un asco y un buen regaño por parte de su madre; desde ahí aprendió que nunca debía llegar a trabajar en una estética o moriría de hambre.
— Hemos llegado su Alteza.
— Abre la puerta para mí.
— Oh, claro, claro —Tee se apresuró a abrir la puerta del contrario—.
— Ash, era broma —Pete cubrió su rostro con un tanto de vergüenza— Tan lindo —Depositó un pequeño beso en su mejilla—.
— ¡Pete! —Era ahora el menor quien moría de pena y su corazón se aceleraba por mil—.
— ¡Tú comenzaste siendo lindo! —Se giró para ingresar a aquel local—.
— ¿Por qué te conseguiste un novio, amigo? —Se dijo a sí mismo y su rostro cambio de expresión a una nostálgica— Idiota guapo —Volvió a sonreír y le siguió el paso—.
El tiempo en aquel lugar fue más del que habían tomado en cuenta, contando lo que habían esperado para que fuera turno de Pete y contando lo tardada que fue la chica en teñir el cabello, tres horas habían pasado ya. Tee decidió estudiar mientras esperaba en la banca, luego Pete se le unió mientras él esperaba que el tinte le hiciera el efecto que deseaba.
— Bien, vamos a pasar psicología —Bufó— Te digo las preguntas y tú las respondes.
— Me parece bien —Asintió Pete—.
— ¿Qué son las hormonas?
— Las hormonas son sustancias que segregan determinadas células especializadas de nuestro cuerpo.
— ¡Bingo! —Miró de nuevo su libreta mientras titubeaba para hacer una segunda pregunta— ¿Para qué utilizamos las hormonas?
— Para dar señales a los distintos órganos del cuerpo y orquestar su funcionamiento —Sonrió satisfecho— Me toca preguntarte.
— Me parece bien, suelta la pregunta.
— ¿De qué se encarga la Tiroxina?
— Participa en el metabolismo ayudándonos a convertir las calorías que consumimos en energía —Sonrió con orgullo—.
— Vaya, solo tienes la cara de idiota.
— ¡Pete!
— Ya, no llores —Palmeó con lentitud la pierna del contrario—.
— Bien ahora dime, ¿A qué hora te van a quitar eso de la cabeza?
— ¡Por dios! Esto ya deberían haberlo quitado, me van a quemar las neuronas.
— Esas ya te las quemaste antes —Una sonora carcajada invadió todo el lugar—.
— Idiota —También sonrió un poco—.
Seguido de esto Pete fue a que le enjuagaran el cabello para así terminar la tortura en aquella peluquería. Un tono café oscuro se le notó, más un nuevo peinado; Tee lo definía como alguien que no puede ser real.
— Te ves genial Pete —El menor quedó anonado ante aquella imagen—.
— Yo siempre me veo genial —Guiño su ojo—.
Ambos chicos fueron hacia el auto para ahora si dirigirse hacia la biblioteca para terminar de estudiar. El silencio era cómodo, pues no había necesidad de decir algo, el sonido de la radio ayudaba en el ambiente. Hasta que el móvil de Pete comenzó a timbrar.
— ¿Si?
— Lindura, ¿Estas ocupado?
— ¿Joon? —Pete miró el móvil confundido, pues, no había revisado de quien se trataba—.
— Así es, ¿Acaso no me tienes registrado en tu móvil como "el amor de tu vida"? —Joon se echó a reír
— No es eso, estaba distraído —De un momento a otro su ánimo se había levantado por el cielo al ver que era Joon quien le había llamado— Voy hacia la biblioteca con mi amigo Tee.
— ¿El niño que me miraba mal?
— Sí, esa persona.
— Ven a comer conmigo, por favor —Se lograba oír una voz tierna en tono de burla de aquel lado—.
— Wow, ¿realmente me piensas convencer de aquella manera? —Sonrió de oreja a oreja, de repente su ánimo se veía iluminado—.
— Por supuesto —Volvió a formar una voz nasal— ¿Puedo convencerlo de esa manera, querido?
— No puedes.
— Prometiste que me llevarías a comer con la señora que vende comida.
— Debo estudiar Joonie —Bufó—
— ¡Por favor! Yo pago.
— ¿Tanto así es tu necesidad de verme? —Pete bromeaba mientras enarcaba una ceja divertido—.
— Tanto así lo es —Reafirmó—.
— Ah, mocoso —Un sonrojo se veía venir cuando fue interrumpido por un leve sonido del conductor—
— Pete.
— Pero hoy no abre la señora, es martes, por lo tanto no.
— Te diría que vinieras a mi casa y yo cocinaba para ti —Suspiro— ¡Pero no sé cocinar!
— Pero es lo más fácil del mundo, exagerado, eso solo es un pretexto.
— No, en verdad no lo sé —Rio— Creo que inclusive el agua se evapora cuando quiero hacer ramen.
— Entonces Pete es la persona indicada para ir a tu rescate —cubría su sonrisa con una mano—.
— Entonces eso significa que si vas a venir a comer conmigo.
— ¿Qué? ¡No!
— Ya dijiste que sí.
— Bueno, estoy yendo hacia la biblioteca —Pete miro a Tee el cual parecía perdido en el camino y dudó en si dejarlo solo e irse con Joon pese a que Tee lo había esperado todo ese tiempo mientras le teñían el cabello, lo dudaba mucho—.
— ¿Pete?
— Uh... no puedo dejar a Tee solo, ¿Sabes? —Pete no debía dejar a uno de sus mejores amigos como segunda opción, eso estaba mal—.
— Entonces voy a la biblioteca y estudio contigo.
— ¡Ni siquiera sabes nada de medicina!
— Podría sorprenderte, bebé —Joon usó un tono seductor que hizo a Pete estremecerse—.
— Eres un caso —Protestó—. Te paso la dirección.
— Y saliendo de ahí, ¿Me enseñarás a cocinar?
— Lo pensaré.
— ¡Yes! —Comentó con entusiasmo— Nos vemos en un rato querido Pete.
Cuando la llamada hubo terminado aquella sonrisa del mayor se quedó impregnada mientras que Tee no decía nada por lo incómodo que se había llegado a sentir.
— ¿Entonces va a venir tu novio? —Finalmente cruzaba palabra el menor una vez que había estacionado el auto—.
— Si, ¿No te molesta verdad?
— Claro que no es molestia.
— Joon es muy... —Pete buscó palabras adecuadas para describirle qué era el menor— Muy raro, pero lindo también, no es mala persona, deberías tratarlo más.
— Debe serlo, logró conquistarte.
— Supongo que logró hacerlo —Kim sonrió y se dirigió a la puerta de acceso—.
Una vez dentro ubicaron un buen sitio que estuviera un tanto solo pero lo más cerca de la entrada para que así Joon los encontrara de manera rápida.
— Hay que seguir con las preguntas, comienza tú Tee.
— Uh, déjame pensar —Gardener tomó su libreta y buscó en sus apuntes— Lo tengo —Le miro— ¿Con qué otro nombre se le conoce a la epinefrina?
— Adrenalina, da.
— ¿Y cuál es su función?
— Se produce en las glándulas suprarrenales, situadas junto a los riñones —Pensó— Es decir, además de ser una hormona es un neurotransmisor, lo que significa que —Pensó un poco aquello ya que no lo recordaba del todo bien— ¿Pone en contacto y transmite información de unas neuronas a otras?
— ¡Si! —Entusiasmado sonrió— Ahora es tu turno de preguntar.
— Dime la relación entre los estrógenos y la progesterona.
— Uh, eso es más complejo querido Pete —Bufó con molestia— Bien, los estrógenos son una de las hormonas sexuales femeninas y se forman a partir del colesterol —Pensó mucho qué decir pues ya no recordaba más— Y la progesterona es...
— Es amiga de los estrógenos pues trabajan juntos para que se forme aquello que se conoce como ciclo menstrual —Una tercera voz se escuchó y el chico de piel morena tomó asiento—.
— ¡Joonie!
— ¡Pete!
— ¡Genial! —Mencionó Tee con sarcasmo—.
— No creí que llegaras tan temprano.
— Moría por verte —Joon le guiño un ojo coquetamente—.
— ¿Y cómo es que sabes esto? Digo, tu área es sobre comercio y política —Pete intentó cambiar de tema para que no se lograra escuchar latir su corazón—.
— Luego te cuento —El moreno se acercó para unir su mano junto con la del ahora castaño—.
— Debería irme, bien, los dejo —Tee sin decir nada más se levantó de la mesa—.
— Tee... —Aquello salió como un susurro al ver que el nombrado ya iba muy adelante de él—.
— ¿Le gustas a él?
— ¿Qué? ¡Claro que no!
— Se nota muy obvio —Una pequeña risa con ironía fue dada— ¿Por qué no le pediste a él que fingiera ser tu novio?
— Joon —Suspiró— Dime si te molesta fingir que eres mi novio y hasta ahí lo dejamos, no tienes que ser así.
— No pongas palabras en mi boca que no he dicho, nene.
— Tan insoportable.
Decidieron salir de la biblioteca, ya no le veían chiste el seguir ahí, posteriormente fueron ahora hacia al auto del menor de los dos.
— Ponte el cinturón de seguridad, no te olvides —Joon mencionó cuando él ya había hecho aquella acción—.
— Suena como un deja vú —Recordó que hacia unas horas Tee le había dicho lo mismo con el tono similar al de Joon—.
— ¿Qué?
— Nada —Tomó el cinturón y lo ató—.
Esperó hasta que el moreno fuera el que se animara a romper el hielo, a él le costaba demasiado trabajo hacerlo.
— Mis padres son médicos, mi madre es psicóloga y mi padre médico cirujano —Fue lo primero que dijo Joon antes de ganar toda la atención de Pete— Oh, tú lo preguntaste hace rato.
— Gracias por responder, en verdad creí que eras un genio por saber aquello.
— Claro que soy un genio —Chasqueo con burla—.
— Genio engreído —Soltó socarrón—.
Las bromas aligeraron el ambiente, y aunque Pete no sabía en si donde se encontraba la casa de Joon, estaba curioso por saberlo.
Cuando al fin llegaron observó una casa color beige con puerta color marrón, bastante normal pero con un toque elegante. Cuando ingresaron estaba en lo cierto, el aroma era de paz y armonía, justo lo que Joon siempre le reflejaba.
— Disculpa si está un poco desordenado.
— ¿De dónde? Parece que no hay ni una mata de polvo.
— Yo sé que esta casa puede lucir más limpia que esto.
— Eres tan obsesionado —Rodó los ojos—.
— Bien, ahí está la cocina, ¿Podemos cocinar? Muero de hambre.
— Cierto, iba a enseñarte a cocinar.
Ambos ingresaron a aquella habitación, era bastante amplia a comparación de la cocina de Pete, esto lo hizo quedar asombrado al pensar todos los platillos que podría cocinar ahí, teniendo un horno gigante.
— Es tan hermosa —Chilló emocionado—.
— Compré esos ingredientes para hacer Lasaña y una ensalada, ¿Puedes hacerlo?
— ¡Eso es muy fácil! —Resoplo con ironía—.
— Estaría genial que me enseñes a cocinar aquello.
— Presta atención.
Tuvieron que lavar todos los ingredientes para seguido cortarlos, no pasó más de quince minutos para que Pete quisiera lanzarle un cuchillo a Joon, le asombraba que ni una cebolla pusiese cortar.
— ¡Es tan fácil! —Volvió a gritar— ¡Y la cebolla se corta con el filo del cuchillo, lo estás cortando del lado contrario!
— ¡¿Y yo que iba a saber?!
— ¡¿Quién en este mundo no sabe usar un maldito cuchillo?!
— ¡Ya viste que yo no sé!
Pete acarició su cien de nuevo por quinta vez en esa tarde noche, no creía que aquello fuese tan complicado.
— Bien, toma el cuchillo de nuevo —Suspiró tratando de entrar en serenidad—.
— Ya lo tomé y ya no lo estoy usando por donde está el filo.
— Sujétalo así —Pete se posicionó por detrás del menor y le ayudo a que lo sostuviera de manera correcta— Tienes que soltar el cuchillo de golpe, no frotarlo sobre la cebolla, así —De un golpe la cebolla quedó cortada a la mitad—.
— Rayos, eres increíble—Aplaudió y se giró para quedar frente al mayor—.
— Ya lo sabía —Sonrió evitando que se notara el nerviosismo al tenerle tan cerca de su rostro—.
— Y tan narcisista también —Se burló—.
— ¡No soy narcisista! —Retó con furia—.
— ¿No? ¿Entonces? —Joon por un momento miró sus labios y luego sus ojos con una sonrisa pícara— ¿Eres engreído?
— No... Soy nada de eso —Pete tragó saliva al sentir que su garganta se secaba—.
— Pete —Joon posicionó sus manos en la cadera del contrario— Lo novios se besan, ¿No?
Iba a morir de un ataque al corazón.