Benjamín no deja de observar a Miley con desdén, su mirada es un torrente de emociones reprimidas. La tensión en el aire es palpable, y cada segundo que pasa parece intensificar el deseo. La habitación está impregnada de un silencio denso, interrumpido solo por el sonido de sus respiraciones entrecortadas. —Desnúdate —demanda con una voz mordaz, presionando los dientes y con una mirada penetrante que la hace estremecer. Su tono es autoritario, casi como un desafío, y Miley siente cómo su corazón late con fuerza ante la orden. El miedo y deseo la envuelve, y no puede evitar sentirse atraída por la intensidad de su mirada. —Ben —musita ella, su voz temblorosa mientras él se detiene frente a ella. Con el brazo izquierdo, la rodea de la cintura y la apega con fuerza a su cuerpo, como si no q

