Tomados de la mano con firmeza y determinación, Benjamín y Miley ingresan al imponente hospital para recibir los resultados que podrían cambiar sus vidas para siempre. Los pies de Benjamín se mueven mecánicamente, como si fueran controlados por una fuerza invisible, sin tener la menor intención consciente de hacerlo. Su mente está nublada por la ansiedad y el temor que lo consume desde la mañana. Teme que al ingresar y sentarse frente al médico especialista, este le revele la terrible enfermedad que apareció en sus pesadillas, esa que en sus más oscuros pensamientos amenazaba con afectar no solo a él sino también a todos sus amados hijos. La incertidumbre lo carcome por dentro mientras avanzan por los blancos pasillos del hospital. El sueño perturbador de la noche anterior lo ha dejado pr

