La tarde de ese mismo día, Benjamín cita a Miley a un almuerzo en el centro de la ciudad. Mientras aguarda ansiosamente su llegada, se sumerge en la lectura del periódico del día, escudriñando cada titular y artículo con meticulosa atención. Sus ojos se apartan instantáneamente del papel cuando ella hace su aparición, luciendo absolutamente deslumbrante con un vestido largo de seda color marfil, magistralmente ajustado desde el delicado escote hasta la esbelta cintura, cayendo luego en suaves pliegues hasta sus rodillas, realzando cada curva de su cuerpo con una elegancia natural que le quita el aliento. Benjamín se incorpora con un movimiento fluido y elegante, acortando la distancia entre ellos con pasos decididos. Sus labios encuentran los de ella en un beso suave y delicado, cargado

