Miley contiene el aire al ver el rostro de Benjamín acercándose hacia el suyo, mientras su corazón late desbocadamente en su pecho. Su cuerpo entero tiembla incontrolablemente al sentir ese roce electrizante que tanto había añorado. Por primera vez el beso entre ellos comienza de forma suave, delicado como el aleteo de una mariposa, pero… ¿Por cuánto tiempo tardaría ese momento de dulce contención? No por mucho tiempo, porque solo bastó que sus labios ansiosos se unieran para que la intensidad aumentara con una fuerza arrolladora que siempre caracterizaba a Benjamín, es que él, consumido por el deseo acumulado, no podía resistirse a ella ni un segundo más. La paciencia definitivamente no era una virtud suya, menos aún si llevaba tanto tiempo sin tocarla de la manera apasionada que la est

