Miley asiente con inocencia ante la pregunta del caballero, sus grandes ojos reflejando una culpabilidad que no le pertenece. Sus dedos juegan nerviosamente con el borde de su vestido, un gesto inconsciente que Christopher nota con interés calculador. Por su parte, él observa cada uno de sus movimientos con la precisión de un depredador estudiando a su presa, aunque su rostro solo muestra una amable preocupación. La culpa que siente por sus verdaderas intenciones al intentar atropellarla se mezcla con una fascinación genuina por la joven frente a él, creando un conflicto interno que no esperaba experimentar. —Fui culpable, señorita Rodríguez —declara con voz aterciopelada, cada palabra cuidadosamente modulada para transmitir sinceridad—. Eso lo sé perfectamente, no trate de minimizar mi f

